LOS DINEROS DE LA IGLESIA CATÓLICA Y LA APOSTASIA por Rafael Costa

Adeje, may, El Bonsái: Cuando Paco Fernández Ordóñez hizo la primera gran reforma fiscal de la transición, es cuando apareció la famosa casilla en que podíamos determinar si una parte de nuestros impuestos iría a parar a la financiación de la Iglesia. Era ya un modesto avance, pero tenía trampa.
Por aquel entonces más o menos, Paco, en conversación con Felipe González, presidente del gobierno a la sazón, le dijo: “Felipe si la Iglesia recibe ya ese dinero, deberíamos sacar esas otras partidas de financiación que se llevan con cargo a los presupuestos generales del estado”, A lo que Felipe le respondió: “Paco, con la Iglesia es mejor no meterse”, Y así hasta nuestros días. Por aquel entonces, esta institución secular, además de lo que se recaudaba vía la famosa crucecita, se llevaba crudos otros ocho mil millones de pesetas. Por ésta y otras razones, algunos ciudadanos bautizados, no creyentes, han optado por solicitar la apostasía, es decir que los borren de los archivos de la Santa Madre. Algunos no creyentes, cabreados con el talante y contradicciones de la mayoría de nuestra jerarquía eclesiástica, aunque no han perdido su fe en Jesús de Nazaret, también se lo están planteando y algunos ya lo han hecho. Desde el punto de vista del seguimiento del maestro Jesús de Mazaret, el papel de la apostasía tiene el mismo valor que el certificado de bautismo, es decir ninguno.

 

     Hace unos días he ido a hacienda a realizar mi declaración de la renta y cual no sería mi sorpresa, cuando repasaba la copia de mi declaración, al observar, que me habían puesto la crucecita en la asignación a la Iglesia Católica. Es decir, sin consultarme y por defecto este será el destino que tendrá el X por ciento de mis impuestos. Yo, que soy creyente también, me estoy planteando el apostatar, y estoy seguro de que no me va a crear ningún cargo de conciencia el no estar en los archivos de tan venerable institución, cuyo único mérito real es el ejemplo, dedicación y hasta riesgo de sus vidas de muchos de sus componentes. Estoy pensando en tantos y tantos misioneros en tierras inhóspitas que han entregado sus vidas por la causa de Jesús, y por que no, muchos cristianos y cristianas de base y hasta curas de cualquier ciudad, o pueblo perdido de nuestra geografía. Venerable, pero tan reprobable, cómo cuando se alían con los poderosos y grandes poseedores, participan de grandes eventos sociales con gran pompa y cobertura mediática, o se alían con el partido preferido por los mejor instalados, para combatir leyes, supuestamente para defender la familia, o la legislación que permite el aborto, o la legalización de parejas que se quieren y que merecen el reconocimiento social de su amor.

 

     No tienen autoridad moral para dar lecciones, los miembros de una Iglesia, cuyos dirigentes a cualquier nivel son todos hombres, que salvo casos excepcionales, nunca han formado una familia, y nunca tendrán la oportunidad de abortar, y por tanto de arriesgar su vida por causa de un embarazo complicado. Se ha descubierto además, que junto a muchos que son honrados, yo diría que la gran mayoría, conviven en sus conventos y entre el clero, con homosexuales y lo que sí es condenable, con pederastas, que, hipócritamente, unos y otros pueden haberse refugiado, por su peculiaridad celibataria, en esta institución, y en el caso de los segundos, realizando actos ilícitos, que han podido destruir el futuro de  muchos niños y niñas. No solo en EE-UU., donde ha habido ya muchos escándalos, si no en nuestro país, donde han quedado impunes muchos de estos delitos en la época franquista y no sabemos si después también. Que le pregunten a algunos de los huérfanos que se educaron en colegios gestionados por frailes. En concreto, que les pregunten a los antiguos alumnos de un conocido colegio madrileño, porqué llamaban “monines” a algunos de sus internos.

 

     Es anacrónico un estado cien por cien confesional cómo es el vaticano, desde el que se lanzan soflamas en defensa de cantidad de cosas que por ser célibes desconocen No tendríamos nada que objetar a que libremente algunos clérigos o seglares, hombres o mujeres, no se casen; lo que es inconcebible es, que sea obligatorio elegir la soltería, para pintar algo en la Iglesia, y más inconcebible todavía, el que todos los que mangonean el cotarro sean hombres. Es una hipocresía hacer discursos, cómo alguno reciente del arzobispo de Valencia, acusando a un determinado partido de destruir los valores democráticos de nuestra sociedad, cuando la Iglesia Católica, es la institución más machista, antidemocrática y oportunista que existe en nuestro país.

 

     Todos hablan de la paz, incluido el papa, pero cuando las guerras las promueven sus aliados políticos estratégicos, sus discursos los hacen en voz baja y sin demasiadas alharacas, por supuesto sin llamar a la población a salir a la calle. Mientras, cuando se trata de hacer causa común con los partidos más reaccionarios, belicistas e insolidarios con los pobres, a los que dicen defender, no solo llaman a las manifestaciones populares, sino que las lideran ellos mismos. ¿Cuántas manifestaciones por la abolición de la ley del aborto organizaron los obispos españoles en el periodo de gobierno del Sr. Aznar?

 

     Los sacerdotes en su inmensa mayoría desconocen el mundo de los trabajadores por cuenta ajena. Tan es así, que los llamados curas obreros, siguen siendo considerados un peligro para la institución. ¿Cómo, personas que pretenden dar pautas de comportamiento a sus fieles, pueden tener una ignorancia tan supina de esta tan importante faceta social de los ciudadanos? Y esto poniéndose en su perspectiva, porque nosotros, lo que querríamos para una iglesia de un antilider cómo fue Jesús, sería una organización horizontal, en que la dignidad preponderante sería simplemente el ser creyente. Lo de “primus inter pares” (primero entre iguales, que se dice del papa) además de un latinajo que muchos pueden no entender, es un cuento chino. Si vas a casi cualquier misa de las que se dicen en cualquier ciudad, el único que habla es el oficiante y el resto a callar. Sería incluso un escándalo que alguien se atreviera a preguntar al cura algo que no ha entendido claramente, cuanto más opinar.

 

     En cualquier barrio de una gran ciudad, ninguna otra organización, ni siquiera la institución pública por antonomasia de un distrito, La Junta Municipal, tiene los locales, en número y calidad de construcción, que tiene la Iglesia. ¿Quién facilitó estos terrenos de lujo en los paraísos de la especulación? ¿Quién financió la construcción de estos excepcionales locales, por su salón de actos y otras dependencias? Creo que estos espacios, que hemos, digan lo que digan, financiado entre todos, deberían estar, además de para que los católicos realicen sus liturgias, al servicio del pueblo. Si algún día conseguimos implantar la democracia participativa, que nosotros defendemos, vamos a necesitar muchos locales cómo éstos, para reunirnos en actos institucionales.

 

     Yo desde estas páginas, invito a los no creyentes a apostatar, no tiene sentido estar afiliado a un equipo del que no eres seguidor. Os advierto también, que parte de vuestros impuestos puede ir, sin saberlo, destinados a financiar una institución con la cual quizás no estéis de acuerdo. Es insolidario además, lo de la crucecita, ya que va destinada solo a la iglesia, mientras los que no ponemos esa crucecita, aportamos parte de nuestros impuestos para obras sociales sin distinción de si es creyente o no. Llamo también a la reflexión a muchos creyentes como yo, que estoy en ello, a estudiar la posibilidad de apostatar. Los creyentes debemos hacer honor a nuestro bautismo, con nuestro comportamiento individual y social, y no creo que Jesús, que tan crítico era con los legalistas fariseos de su época, nos pida cuentas, si pedimos estar fuera de los archivos del aparato eclesial.

 

 

    

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