AGRICULTURA: Agregar valor sin intermediarios

DODOMA, jul Por Sarah McGregor (IPS) – El Fondo Común para los Productos Básicos (CFC, por sus siglas en inglés) planea destinar más de 100 millones de dólares en los próximos cinco años para ayudar a que granjeros en los países en desarrollo a vender sus productos con valor agregado y eliminando a los intermediarios.

 

El dinero se empleará para auxiliar a millones de pequeños agricultores, fundamentalmente en África, América del Sur y Asia, quienes frecuentemente no tienen más opción que vender sus cosechas a muy bajo precio a un intermediario que tiene conexiones con los mercados externos.

 

El CFC es una institución financiera intergubernamental establecida en el marco de la Organización de las Naciones Unidas que tiene el mandato de promover el desarrollo socioeconómico de los productores de materias primas.

 

“La seguridad alimentaria en los países pobres no se limita a la producción de alimentos. Se trata de generar un ingreso que permita acceder a los servicios de salud y educación que necesitan los trabajadores”, dijo el director gerente del CFC, Ali Mchumo.

 

La idea es eliminar intermediarios en la cadena de comercialización para que los agricultores pobres puedan vender directamente a los minoristas y supermercados a un mayor precio.

 

Una iniciativa permitirá a los productores de café de Tanzania y Uganda incrementar sus ingresos cultivando frutas que se utilizan localmente para elaborar jugos.

 

Para Burkina Faso, Mali y Tanzania, hay otro proyecto de construcción de laboratorios para analizar la calidad del algodón.

 

Ya funciona en la oriental región de Tanga, en Tanzania, la primera planta para convertir residuos de sisal en biocombustibles y está generando alrededor de 150 megavatios de electricidad por día.

 

Tanzania es el segundo productor mundial, detrás de Brasil y a la par de China, de sisal, planta que se utiliza para hacer sogas, hilos y alfombras.

 

“La mejor ayuda que podemos pedir es que podamos utilizar más de la planta para productos con alto valor”, dijo Salum Shamte, dueño de Katani Ltd., que elabora el biocombustible. “De esta forma, las ganancias de los granjeros serán mayores”, afirmó.

 

La crisis alimentaria puso de relieve la difícil situación de 450 millones de pequeños agricultores y 850 millones de personas hambrientas o desnutridas en los países en desarrollo.

 

Los fuertes aumentos de precios de las materias primas, a causa de la demanda para la producción de biocombustibles y el rápido crecimiento en países como China e India, han golpeado más duramente a las naciones más pobres, señaló Guy Sneyers, jefe de operaciones del CFC.

 

El Banco Mundial advirtió que la duplicación de los precios del trigo y el maíz en los últimos años puede condenar al hambre a otros 100 millones de personas en el mundo.

 

Como consecuencia de la crisis, los donantes internacionales finalmente centraron su atención en la promoción de la agricultura, que había sido desatendida durante décadas, agregó Sneyers.

 

Las naciones pobres deben alcanzar la autosuficiencia alimentaria para evitar la amenaza del hambre, y al mismo tiempo obtener en los mercados internacionales imprescindibles ingresos por exportaciones, afirmó.

 

“Los agricultores necesitan incorporar valor agregado a lo que producen para ganar dinero. La mandioca es un alimento, pero también se puede producir etanol con ella”, dijo Sneyers.

 

Los agricultores de Tanzania consideran que se les está negando la posibilidad de obtener mayores ganancias por vender materias primas sin elaborar.

 

Los productores de anacardo (cajú) quieren exportar las castañas tostadas y otros productos de mayor valor como mantecas y chutney (salsa picante), dijo Peter Masawe, coordinador de la Red Regional para la Promoción del Anacardo de África Oriental y Meridional, con sede en Tanzania.

 

“Nuestra industria necesita concentrarse ahora en la cadena de valor. Si no procesamos el producto no existe la posibilidad de un cambio”, afirmó.

 

Lo mismo ocurre en Tanzania con los productores de algodón, señaló Elizabeth Kimambo, de la oficina del CFC en ese país.

 

El aumento en los precios de las materias primas es una oportunidad de oro para los agricultores, especialmente para aquellos que producen café o tabaco, dijo Caleb Dengu, director de proyectos del CFC.

 

“Lo que hace falta es que los productores de café, por ejemplo, se concentren en su actividad y no traten de pasarse a otros cultivos. Algunos se verán tentados por la escasez global de alimentos, pero deben dedicarse a ganar dinero con el café, lo que les permitirá comprar comida”, agregó.

 

 

 

(FIN/2008)

 

 “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

 

 

 

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