TRABAJO-UE: Fuerte oposición al aumento de horas laborales

MADRID, 9 oct Por Tito Drago

 (IPS) – Si prosperase la iniciativa presentada en la Unión Europea (UE) de aumentar de 45 a 65 el tope de horas semanales de trabajo, socialmente se estaría regresando al siglo XIX.

 

El ministro de Trabajo de España, Celestino Corbacho, calificó de “retroceso en la agenda social” el acuerdo alcanzado el 10 de junio pasado por sus pares de la UE de proponer al parlamento del bloque que autorice a sus estados miembros a ampliar por encima de las 48 horas la semana laboral.

 

Meses después de esa decisión, en septiembre, fue aprobada por unanimidad una propuesta presentada por el gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el Parlamento nacional rechazando la iniciativa.

 

A ese respecto, fuentes de la OIT informaron a IPS que sus directores nacionales se reunirán en los próximos días en Ginebra para decidir las medidas que adoptarán en relación a la misma.

 

El tema no será fácil, añadieron, ya que la Directiva de la UE todavía no tiene una definición, pues debe ser aprobada por el Parlamento Europeo, que todavía no comenzó a tratarla y en el que cada uno de los 27 países hará llegar su propia posición.

 

El establecimiento de 48 horas máximas de trabajo por semana vigente en la actualidad en el bloque europeo y en la mayoría de países del resto de mundo fue una consecuencia del acuerdo logrado en 1889 en París por el Congreso Obrero Socialista, organizado por la Segunda Internacional.

 

Ese acuerdo se adoptó a modo de reivindicación y como homenaje a los Mártires de Chicago, como se conoce a los sindicalistas anarquistas ejecutados el 11 de noviembre de 1887 en Estados Unidos por participar en la lucha para lograr la jornada laboral de ocho horas, que hace 91 años fue consagrado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

Como recuerdo de los trabajadores asesinados, tras ser detenidos y sentenciados por la justicia por participar en las manifestaciones realizadas en los primeros días de mayo de 1886, y a la lucha desplegada en esos días, surgió y se impuso en el mundo la celebración cada 1 de mayo del Día del Trabajo, o Día Internacional de los Trabajadores.

 

El secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT, pro socialista) de Madrid, José Ricardo Martínez, calificó el tope de 65 horas semanales de trabajo de “retroceso histórico que avala posturas neoliberales”, política que, recalcó, son la principal causa de la crisis económica mundial que se afronta hoy.

 

El respeto a la norma de las 48 horas y en especial la negativa a ampliarla fue reclamado por los sindicatos al celebrarse el martes la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, convocada por la Confederación Sindical Internacional (CSI).

 

En el acto central de España, realizado en la Plaza Mayor de Madrid, se reunieron más de 20.000 personas convocadas por cuatro centenares de organizaciones sociales y contó con la asistencia de los líderes de UGT y CCOO, las dos centrales sindicales mayoritarias del país, de la minoritaria Unión Sindical Obrera (USO) y de representantes del PSOE y de la coalición Izquierda Unida (IU).

 

El gobierno presidido por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero expresó su apoyo a las organizaciones sindicales.

 

La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, informó en rueda de prensa que el gobierno rechaza la propuesta europea de aumentar las horas de trabajo, “porque representa un paso atrás en la conquista de derechos laborales”.

 

Después de recibir en el Palacio de la Moncloa a los secretarios generales Guy Ryder, de la CSI, José María Fidalgo, de las CCOO, Cándido Méndez, de la UGT, y a Julio Salazar, de la USO, Fernández de la Vega recordó que hoy en el mundo hay más de 12 millones de personas que trabajan en condiciones de esclavitud.

 

También indicó que más de 200 millones de niños menores de 15 años trabajan en lugar de ir a la escuela y más de dos millones de personas mueren a causa de algún accidente o enfermedad laboral.

 

Una posición similar al gobierno español adoptaron los de Italia, Grecia y Chipre, que rechazan ampliar el tope laboral hasta 65 horas semanales y también hicieron públicas sus reservas Portugal y Malta.

 

Pero también se manifiestan posiciones a favor, como la de Alfonso Caldevilla, abogado copropietario de una consultora empresarial, quien afirma que para lograr economías competitivas habrá que crear una modalidad de horas extraordinarias complementarias, o sea un sistema para aumentar las horas de trabajo.

 

En su opinión, “Europa tiene que competir, en un mundo globalizado, con otras economías emergentes que operan con gran flexibilidad y muy bajos costes sociales”.

 

Además, en un artículo publicado en el madrileño diario El País, señaló que “la realidad en España es que en multitud de empresas se supera ampliamente el máximo anual de horas extraordinarias, que se camuflan de las formas más variopintas”.

 

Por ello, Caldevilla concluyó diciendo que “lo más adecuado es que el gobierno y los interlocutores sociales reconozcan, de una vez por todas, esta realidad y acometan la flexibilización de la jornada en términos de razonabilidad”. Es decir, aumentando las horas de trabajo.

 

Con motivo de la movilización a favor del trabajo decente, Javier López, secretario general de las CCOO en la Comunidad Autónoma de Madrid, puso el acento en señalar que “en muchos países la mitad de los trabajadores carecen de derechos laborales porque no hay sindicatos organizados para defenderlos”.

 

Por ello, añadió, “se necesita un trabajo decente en un mundo donde la mitad de la población cobra menos de dos dólares diarios, donde millones de niños no acceden a la educación y donde hay 12 millones de personas en situación de esclavitud”.

 

CCOO y UGT emitieron un Manifiesto afirmando que “los beneficios de la globalización se han distribuido de forma extraordinariamente desigual entre países y grupos sociales. Al mismo tiempo, se ha incrementado la brecha que separa a los más pobres de los más ricos” y esto es así porque “las desigualdades se han acentuado entre los países y también en su interior”.

 

La CSI fue creada en 2006 mediante la fusión de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (Ciosl) y la Confederación Mundial del Trabajo (CMT), siendo considerada en la actualidad la mayor organización sindical del mundo, ya que representa a más de 300 centrales que suman más de 170 millones de afiliados.

 

Los actos celebrados el martes en España fueron apoyados por otras organizaciones sociales, como la Asamblea de Cooperación por la Paz, la Coordinadora de Organizaciones no Gubernamentales para el Desarrollo, el estatal Consejo de la Juventud, Intermon Oxfam y la Red de Fundaciones Paz y Solidaridad, entre otras.

 

(FIN/2008)

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

 

 

 

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