ECONOMÍA: Un Nóbel contra Bush

NUEVA YORK, 13 oct Por Wolfgang Kerler

 (IPS) – El premio Nobel de Economía recayó este año en el estadounidense Paul Krugman, frecuente crítico de las políticas del presidente George W. Bush aclamado por la academia por sus estudios sobre comercio internacional y geografía económica.

 

Krugman, profesor de la estadounidense Universidad de Princeton, es célebre en todo el mundo, además, por sus columnas periodísticas, publicadas por el diario The New York Times y cientos de medios de prensa de todo el mundo.

 

“Para ser absoluta y totalmente honesto, pensaba que este día llegaría, pero estaba convencido que no sería hoy”, dijo Krugman, de 55 años, entrevistado este lunes por el propio Times.

 

La Real Academia de Ciencias de Suecia, que administra el premio, explicó que Krugman fue galardonado “por su análisis sobre los patrones comerciales y la ubicación (geográfica) de la actividad económica”.

 

Para la Academia, la designación equivale a “meterse, definitivamente, en el ‘mundo real'”, comentó Tyler Cowen, profesor de economía en la Universidad George Mason, en su sitio web Marginal Revolution.

 

El anuncio fue, por otra parte, “una luz verde en la misma dirección de los economistas comprometidos con el análisis político destinado a un público amplio”, agregó Cowen.

 

Krugman encontró nuevos mecanismos para explicar dónde se producían cuáles bienes y servicios, y de qué modo el capital y el trabajo se distribuían en qué países y en qué regiones.

 

La mayoría de las discusiones académicas procesadas luego del anuncio no se referían a los logros científicos de Krugman, sino sobre las posiciones que asumió en su carácter de columnista y autor de libros populares.

 

El nuevo premio Nobel fue asesor de Bill Clinton en la campaña electoral que lo llevó a la presidencia en 1993, y por un breve periodo fue, además, consultor del fallecido ex presidente Ronald Reagan (1980-1989).

 

En 2000, un año después de unirse a The New York Times, Krugman asumió el esfuerzo de “alertar a los lectores sobre la deshonestidad flagrante de la campaña de Bush sobre impuestos, gasto público y seguridad social”, como él mismo recordó hace poco en su columna.

 

Duro crítico de la guerra de Iraq, reiteradamente fustigó a la campaña de John McCain, el candidato a la presidencia del gobernante Partido Republicano.

 

Los colaboradores del candidato del opositor Partido Demócrata, Barack Obama, “están equivocados al sugerir que un gobierno de McCain sería la continuidad del de Bush”, pues sería, de acuerdo con sus discursos de campaña, “mucho, mucho peor”, anotó.

 

Observadores se preguntan si la academia sueca está enviando, a través del premio, un mensaje al electorado estadounidense.

 

Con sus últimas publicaciones, Krugman logró influir en el modo en que terminó aprobándose en el Congreso legislativo el rescate del mercado de crédito de Estados Unidos a un costo de 700.000 millones de dólares de los contribuyentes.

 

Krugman se graduó en la Universidad de Yale en 1974 y recibió su doctorado en 1977, en el Instituto de Tecnología de Massachussets. Luego, enseñó en ambas universidades y en la de Stanford. Hoy, lo hace en la Universidad de Princeton, donde se dedica al curso de política y teoría monetaria internacional.

 

Partiendo de un artículo breve que publicó en 1979 en la revista especializada Journal of International Economics, Krugman elevó la teoría del comercio internacional a un nivel inédito.

 

Sus investigaciones explican, por ejemplo, el aumento del comercio entre países que producen el mismo tipo de bienes, un fenómeno creciente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945.

 

Las teorías tradicionales se basaban sobre las diferencias entre países, que implicaban una especialización y determinaban el comercio con países que complementaban su producción.

 

Pero Krugman logró explicar por qué, por ejemplo, un país que fabrica automóviles no sólo los exporta sino también los importa.

 

La primera explicación se refiere a la escala de las economías. La producción en masa reduce el costo por unidad. Eso vuelve lucrativo para las empresas producir un bien específico y, en consecuencia, desarrollar su propia marca.

 

Sin dejar de lado ese patrón económico, la innovación de Krugman se basa sobre el deseo de los consumidores por la diversidad, en especial en países ricos altamente industrializados. El público aspira, simplemente, a elegir entre una gran cantidad de marcas.

 

Por lo tanto, mientras un país puede producir vehículos de lujo, otro puede hacerlos más pequeños. Y debido al abaratamiento y a la mayor diversidad, la riqueza y la prosperidad aumentan para el pueblo de los dos países en cuestión.

 

Con esta “nueva geografía económica”, Krugman demostró más tarde que la distribución del trabajo y del capital entre regiones depende de una combinación entre la escala de las economías y el costo de transporte.

 

Hoy, la teoría de Krugman se aplica, entre otros muchos asuntos, para explicar los actuales procesos de urbanización, así como el dominio de grandes países económicamente exitosos. Según él, se ven favorecidos por la escala, los precios más reducidos y la diversidad de productos.

 

Krugman es el noveno premio Nobel de Economía estadounidense consecutivo. (FIN/2008)

 

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

 

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