MARIO SOARES: “La UE debe dar más importancia a América Latina”

LISBOA, oct Mario de Queiroz entrevista al ex presidente portugués

 (IPS) – Mario Soares, dos veces presidente y tres veces primer ministro de Portugal, lamenta que la Unión Europea (UE) aún no comprenda la importancia de una profundización de las relaciones con América Latina.

 

“Para la UE, estas relaciones deberían ser una verdadera prioridad y, sin embargo, desde mi punto de vista no lo ha hecho ni concreta ni suficientemente”, dijo en entrevista con IPS el líder histórico del socialismo lusitano.

 

Reconocido hasta por sus adversarios como el “padre” de la democracia instaurada en 1974, el abogado Mario Alberto Nobre Lopes Soares, originario de Lisboa, hizo su estreno en política con menos de 18 años al ingresar a las filas de la oposición clandestina al dictador corporativista Antonio de Oliveira Salazar (1889-1970).

 

A sus bien llevados casi 84 años, que cumple el 7 de diciembre, conserva intactas sus características de político ducho, carismático y poco formal en el trato con los periodistas.

 

Por obvias razones históricas, lingüísticas y culturales, la prioridad absoluta en las relaciones de Portugal con América Latina desde siempre se centraron en Brasil. Pero Soares considera que no basta. Es necesario mirar también hacia los países que hablan español.

 

Al recomendar un incremento de las relaciones políticas, culturales, diplomáticas y económicas con los países latinoamericanos, no se refiere sólo a Portugal sino a toda la UE ni hace diferencia entre los que en América hablan español y Brasil, de lengua portuguesa y presidido por su amigo de largos años, Luiz Inácio Lula da Silva.

 

IPS: Por lo tanto, no limita su sugerencia a su país…

 

MARIO SOARES: España y Portugal están evidentemente más próximos, por la lengua y la cultura, del subcontinente americano, pero me refiero a toda la UE, que tiene que comprender la importancia que para el bloque comunitario (europeo) revisten las relaciones con esos países. Los ibéricos debemos convencer al resto de los europeos de esa prioridad.

 

Lisboa y Madrid siempre fueron partidarios de incrementar las relaciones de la UE con el Mercosur (Mercado Común del Sur, formado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela en trámite de asociarse plenamente, con Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú con estatuto de países asociados), con resultados hasta ahora modestos.

 

La UE no ha dado la respuesta y el apoyo que podría haber dado al Mercosur, cerrada en si misma por sus propios intereses egoístas, con el notorio mal ejemplo de la Política Agrícola Común (PAC, que establece medidas proteccionistas para sus productos y cuyo 40 por ciento de apoyos va a un solo país, que es Francia).

 

Otro mal ejemplo de la UE fue ofrecido hace pocos días. Dos países, Haití y Cuba, se encontraban en una situación particularmente difícil después del paso de los huracanes Ike y Gustav. En el plano estrictamente humanitario, la Europa comunitaria tiene el deber de ayudar a esos dos países. Anótese como curiosidad ¿de dónde llegaron las primeras ayudas?: de Rusia.

 

IPS: Los políticos portugueses miran casi exclusivamente hacia Brasil y algo a Venezuela, debido al medio millón de portugueses que allí viven, pero poco hacia el resto de América Latina. Pero ese no es ciertamente su caso.

 

MS: Como todo el mundo sabe, yo soy un gran admirador y amigo de Brasil, ese gran país hermano, la mayor presencia de la lengua portuguesa en el mundo, ya con casi 200 millones de habitantes.

 

Pero también soy amigo de la América Latina que habla castellano, que conozco relativamente bien y donde cuento con muchos amigos, algunos colocados en altos vértices de los respectivos Estados.

 

Me explico. Soy un admirador de América Latina desde 1970, año en que la visité por primera vez. Admiro a los grandes autores latinoamericanos, pese a ser todos diferentes entre si: Jorge Luís Borges (Argentina), Octavio Paz (México), Jorge Amado (Brasil), Darcy Ribeiro (Brasil), Gabriel García Márquez (Colombia), Mario Vargas Llosa (Perú), Carlos Fuentes (México), sólo para citar algunos de los que conocí personalmente.

 

Ellos pertenecen a un mosaico de culturas diferenciadas, originalísimas, con dos lenguas comunes: el español y el portugués, que tienen la ventaja de poderse entender mutuamente sin aprender el otro idioma, con una religión más o menos común, el cristianismo, con un fondo étnico e cultural riquísimo, que subsiste diferenciado y distribuido por las diferentes nacionalidades.

 

IPS: ¿Cómo ve la América Latina de hoy, con varios procesos innovadores en curso, que algunos califican de cambios, otros de populismo o de izquierdistas?

 

MS: Cuando el pasado 6 de octubre dí una conferencia en ocasión de los 10 años de la Casa da América Latina en Lisboa, espontáneamente le puse un título que revisado ahora, con un poco más de cuidado, me parece algo impropio: “La revolución democrática y pacífica de América Latina”.

 

IPS: ¿Impropio, por qué?

 

MS: Por la ambigüedad de la palabra revolución, que tiene diversas acepciones, a la que añadí dos adjetivos que también padecen de cierta ambigüedad: democrática y pacífica.

 

Lo que hoy se verifica por todas partes en América Latina es un deseo generalizado de autonomía en relación a Estados Unidos. Ese es uno de los trazos fundamentales de lo que llamo “revolución democrática y pacífica”. Tanto de parte de los más radicales Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, como de los más moderados Brasil, Argentina, Chile y Uruguay.

 

En América Latina, o Iberoamérica, como les gusta decir a los españoles, por cierto que los países conviven con posturas diferenciadas. La Venezuela del socialismo bolivariano es más radical que el Brasil de Lula, que se presenta como más moderado. Pero los dos líderes, con los cuales conversé, se llevan particularmente bien, como pude constatar en primera persona.

 

IPS: El común denominador entre todos los analistas del mundo es que América Latina está viviendo una época de cambios casi sin precedentes…

 

MS: En efecto, la situación actual es muy diferente a la de la América Latina que visité por primera vez al inicio de la década del 70, con la curiosidad de un portugués que despertó para la política en la lucha contra la dictadura de Oliveira Salazar.

 

Entonces la mayoría de los Estados eran gobernados por dictaduras militares, inspiradas por los teóricos de la “Escuela de Chicago” (economistas ultraliberales, con la ideología de mercado como único valor)

 

A pesar de que el dominio de Estados Unidos se sentía con mayor o menor grado en todas partes, la gente común era manifiestamente “anti-gringos”, como les llamaban con desprecio.

 

Paradojalmente, fue durante los dos mandatos del presidente (George W.) Bush que Estados Unidos, absorbido por las guerras que desencadenó en Afganistán, con el infeliz apoyo de la OTAN (Organización de Tratado del Atlántico Norte), y en Iraq, por decisión unilateral, con todas las consecuencias negativas resultantes, que América Latina dejó de ser “el patio trasero”, como se decía, de su gran vecino del norte.

 

Muchos países latinoamericanos, a partir de allí, adquieren una efectiva autonomía en relación a Estados Unidos. Talvez por eso Washington resolvió recientemente reactivar la IV Flota que actúa en la región desde su base de Florida.

 

Es interesante constatar que Brasil acordó con Francia la transferencia de tecnología para construir el primer submarino atómico para, según se explicó, la “defensa de la extensa zona costera”, donde acaba de descubrir inmensos yacimientos de petróleo.

 

IPS: Bajo su punto de vista, en vastos sectores del sur y centro del continente, en mayor o menor grado, se registra un deseo generalizado de autonomía respecto de Estados Unidos…

 

MS: En efecto. Por ejemplo, Brasil y Argentina resolvieron intercambiar sus importaciones en monedas nacionales y no en dólares, lo que es sintomático.

 

En la reciente reunión de Santiago de Chile (en septiembre), fueron los países sudamericanos vecinos que en reunión conjunta impidieron que Bolivia cayese en una guerra civil, encontrando un consenso entre (el presidente) Evo Morales y sus opositores, sin ninguna intervención de Estados Unidos, lo que es señal importante.

 

El Banco del Sur, una idea de (el presidente de Venezuela, Hugo) Chávez, y convertir a (la ciudad amazónica brasileña de) Manaos en el centro neurálgico de los corredores terrestres y fluviales que van a conectar los océanos Pacífico y Atlántico, la creación de Unasur (Unión de las Naciones Sudamericanas), son otros ejemplos notables de creciente autonomía.

 

IPS: Y la eventual elección de Barak Obama como presidente de Estados Unidos, ¿podrá garantizar la no intervención de ese país ante estos cambios?

 

MS: América Latina es una de las regiones más ricas del mundo en recursos naturales y humanos. Está destinada a jugar un papel de gran relieve y hasta decisivo, en todos los aspectos, durante este ya conturbado siglo XXI.

 

Estados Unidos siempre es una incógnita. Obama, a pesar de que no es un político de izquierda, nunca caerá en los errores cometidos por la administración de Bush, protagonista principal de un período negro de la historia de Estados Unidos. El nuevo presidente ciertamente querrá recuperar el prestigio perdido de ese país.(FIN/2008)

 

 

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

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