BIODIVERSIDAD: Más allá del cambio climático

BARCELONA, 15 oct Análisis de Ramesh Jaura

 (IPS) – Mientras el caos financiero acapara la atención mundial, falta determinar el costo de la persistente pérdida de biodiversidad. Pero expertos adelantan que es muy, muy superior al de la crisis desatada desde Wall Street y, en muchos casos, también irreparable.

 

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) prevé recabar evidencia incontrovertible sobre el valor de preservar la biodiversidad y el costo de perderla. La mayor y más antigua red ambiental del mundo encargará la tarea a sus comisiones científicas.

 

Éste es un pilar fundamental de las prioridades inmediatas y estratégicas de la UICN, especificadas por el nuevo presidente de la organización, Ashok Khosla.

 

La idea, aprobada por el congreso que la UICN realizó del 5 al 14 de este mes en Barcelona, es proteger la biosfera, haciendo particular énfasis en la conservación de la biodiversidad en todas sus manifestaciones.

 

“Haremos lo que sea necesario para poner la cuestión de la biodiversidad en el escenario central de la conciencia pública y de los medios y en los ámbitos de toma de decisiones locales, nacionales y y mundiales”, dijo Khosla al clausurar el congreso.

 

Las deliberaciones del Congreso dejaron entrever lecciones que aprender del debate sobre el cambio climático, aplicables a la lucha por la conservación de la biodiversidad.

 

Aunque muchos dudaron de la base científica del vínculo entre cambio climático y actividad humana, fue el punto de vista autorizado y definido del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) el que puso fin al debate.

 

El IPCC, dependiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuenta con unos 3.000 científicos. Y la UICN es la organización que puede y debe hacer en el plano de la biodiversidad lo que el IPCC está haciendo con el cambio climático.

 

El mensaje del Congreso fue que “la biodiversidad apuntala el bienestar de las sociedades humanas y de sus economías”, dijo la directora general de la UICN, Julia Marton-Lefèvre.

 

“Pero la conservación sólo puede tener éxito si atacamos las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad, y se actúa al mismo tiempo de reducir los impactos de esa pérdida”, agregó.

 

El programa de la UICN para 2009-2012, titulado “Dar forma a un futuro sustentable”, dice que la organización contribuirá directamente con los objetivos acordados internacionalmente por los gobiernos para reducir la pérdida de biodiversidad.

 

También agregará una perspectiva ambiental al logro de los Objetivos de Desarrollo de la ONU para el Milenio (acordados en 2000 por 189 países), el plan para la implementación de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable (acordado en septiembre de 2002 en Johannesburgo) y otros compromisos internacionales relevantes.

 

Establecida en 1948 en la localidad suiza de Fontainebleau tres años después de fundada la ONU, la UICN cuenta con unos 1.000 miembros de todo el mundo, entre ellos gobiernos y organizaciones no gubernamentales internacionales.

 

Esta red está resuelta a adaptarse a las realidades del mundo globalizado que han cambiado o que están cambiando rápidamente.

 

La UICN no sólo afronta los problemas ambientales más acuciantes de la historia –cambio climático y reducción de biodiversidad–, sino que sus miembros también piden cambios fundamentales en su funcionamiento.

 

Khosla preside el Grupo de Alternativas para el Desarrollo, organización sin fines de lucro con sede en India y establecida en 1983 “para crear medios de vida sustentables a gran escala”.

 

También es presidente del Club de Roma, una organización de expertos mundiales y centro de innovación e iniciativa.

 

Una de sus prioridades es establecer una comisión mundial en colaboración con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

 

El objetivo de la comisión será investigar las implicaciones más profundas del secuestro de carbono, el REED (mecanismo para compensar a países por reducir las emisiones de la deforestación y la degradación de bosques) y los biocombustibles.

 

La iniciativa reunirá, siguiendo el modelo de la Comisión Mundial de Represas, a personalidades de distintos sectores sociales y de opinión dedicadas a analizar acciones en materia de cambio climático y biodiversidad.

 

Otro punto importante en la agenda de la UICN para los próximos años es “formar nuevas alianzas entre las mejores instituciones para reunir sus diferentes puntos de vista y para generar soluciones significativas que aborden de modo efectivo las cuestiones interrelacionadas de población, recursos naturales, ambiente y desarrollo”.

 

La UICN también intentará aclarar su vínculo con las empresas. A juzgar por los debates al respecto en el Congreso de Barcelona, parece haber un consenso considerable en que la UICN debe comprometerse con corporaciones grandes, medianas y pequeñas.

 

Pero los términos de ese compromiso deben conducir a resultados positivos en materia de conservación, y garantizar que la UICN mantenga intocada su integridad y capacidad de acción.

 

“La UICN fue establecida para influir, alentar y asistir a la sociedad a la hora de tratar con la naturaleza y los recursos naturales de la manera más sustentable y socialmente equitativa”, explicó Marton-Lefèvre a IPS.

 

“Las empresas son una parte de la sociedad, aunque a algunos de nuestros miembros no les guste. Así que debemos comprometernos, pero sin perder nuestra voz al hacerlo”, agregó.

 

Khosla fue un paso más allá. “Los comités nacionales y regionales tendrán que desempeñar los roles tanto de expertos como de vigilantes a nivel de la sociedad civil”, dijo, al finalizar el Congreso.

 

Se prevé la creación de un grupo de tareas para definir los términos de ese compromiso y los cambios requeridos en el funcionamiento del consejo de 32 miembros que dirige la organización.

 

El Congreso avanzó en la promoción de la gobernanza en alta mar. Dado que esas áreas quedan fuera de las jurisdicciones nacionales, a menudo son explotadas por todos y administradas por nadie.

 

Los derechos de comunidades vulnerables, entre ellas las indígenas, tuvieron alta prioridad en las deliberaciones de Barcelona. Miembros de la UICN llamaron a los gobiernos a considerar las consecuencias en los derechos humanos en todas las actividades relacionadas con la conservación.

 

El Congreso abrió un debate para definir un marco ético para las actividades de conservación, en el cual la reducción de la pobreza, los derechos humanos y el principio de reducción de daños se apliquen en una redefinición del relacionamiento con la naturaleza.

 

Con un ojo puesto en la conferencia sobre cambio climático que se realizará en diciembre en Polonia, la UICN exigió objetivos de reducción de emisiones de gases invernadero más específicos, en línea con el Plan de Acción de Bali.

 

Este Plan estipulaba una reducción de 50 a 85 por ciento en las emisiones de dióxido de carbono para 2050, así como mantener un aumento de la temperatura global por debajo a los dos grados centígrados.

 

Varios compromisos de alto perfil fueron asumidos en el congreso para apoyar la misión de la UICN: la Fundación MacArthur invertirá 50 millones de dólares en mitigación y adaptación al cambio climático, y el Fondo Mohammed Bin Zayed para la Conservación de Especies invertirá 25 millones de euros (33,4 millones de dólares) para la biodiversidad mundial.

 

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

 

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