Del Teide a la Luna

Tenerife 26/oct/08 por  ÁLVARO MORALES Por unas horas, y aunque no pasaron muchos coches ni guaguas de turistas curiosos, Las Cañadas del Teide, justo a las faldas del emblemático pico, pareció en la tarde de ayer que revivía sus días de gloria fílmica. Había de casi todo, menos la plaqueta y la silla del director. Todo lo demás recordaba al rodaje de una escena de película: unidades móviles, antenas, focos, gente deambulando hacia diversas direcciones, técnicos, múltiples cámaras (fotográficas y de televisión, no precisamente de 35 milímetros) y expectación, mucha expectación.
Eso sí, de ser un largometraje, debería ser casi de ciencia ficción o de vanguardia científica, ya que los verdaderos protagonistas eran unos robots. Pero no unas máquinas cualquiera: los ocho modelos elaborados por otras tantas universidades europeas que participaron hasta ayer en un desafío auspiciado por la Agencia Espacial Europea para elegir el mejor prototipo con vistas a un futurible viaje a la Luna para explorar sus cráteres.

 

La elección de Las Cañadas por parte de la Agencia Espacial no ha sido una casualidad. Según recalcó a este periódico Andrés Gálvez, responsable del Programa de Estudios Generales de la entidad europea, el Parque Nacional presenta unas condiciones óptimas por sus características de suelo en diversas zonas, aparte de que las facilidades de acceso también contribuyeron a la elección.

 

Tras presentar el proyecto en el Parador Nacional mediante proyecciones, los universitarios participantes en el desafío, junto a miembros de sus centros docentes, de la Agencia, el alcalde de La Orotava, Isaac Valencia, y el director del Parque Nacional, Manuel Durbán, entre otros, se desplazaron hasta la zona de piedra caliza blanquecina de Las Minas de San José, con el Teide como implacable y majestuoso testigo justo detrás. Allí se encontraban ocho amplias furgonetas que escondían en sus tripas los robots elaborados por los jóvenes estudiantes.

 

Como si de una prueba automovilística se tratara, de esos vehículos fueron bajando los artilugios, que presentaban estructuras, tamaños y formas variopintas: desde uno con piernas de araña para avanzar a otro con cuatro ruedas de gran tamaño y con gran flexibilidad para superar todo tipo de obstáculos, como rocas de cierto tamaño, tal y como demostró ayer.

 

También los había de menores dimensiones a los otros dos, uno con seis pequeñas ruedas y otro con aspecto de cortacésped que dio algún que otro problemilla a sus progenitores justo antes de la prueba final.

 

Mañana, el vencedor

 

Los universitarios llevan en la Isla desde hace una semana y la prueba de ayer en la superficie del Parque fue la última. Mañana se conocerá el proyecto vencedor, si bien los promotores de la iniciativa subrayan que no se trata de elegir uno y desechar los demás, sino premiar el que se considera más completo, pero hacer un compendio con los mejores aportes de cada robot.

 

Andrés Gálvez indicó ayer que, pese a que no han contado con excesivo tiempo para elaborar los prototipos y los universitarios han tenido que recurrir a mecanismos, técnicas y modelos ya existentes en gran parte, “con estas experiencias siempre se innova mucho y se aportan nuevas cosas”.

 

La Agencia no tiene prevista una misión a la Luna a corto o medio plazo. Le da más prioridad, incluso, a Marte, para lo que está elaborando un robot de mayores dimensiones que se lanzará en unos seis o siete años. Sin embargo, Gálvez no descarta que, en pocos años, se prepare un viaje al satélite terrestre, “entre otras cosas porque está mucho más cerca y es menos complejo”. Para entonces, quizás el robot elegido sea similar o contenga buena parte de los prototipos presentados ayer de forma oficial.

 

Presencia española

 

En esta iniciativa pionera han participado universidades de Europa, de las que finalmente quedaron ocho proyectos seleccionados de vehículos robóticos preparados para desplazarse por superficies irregulares y complejas. El desafío se lanzó en marzo pasado, por lo que los estudiantes han tenido relativamente muy poco tiempo para elaborar con detalle los mecanismos. No obstante, se ha hecho una selección que se considera muy interesante, en la que participaron especialistas de la Agencia. Entre los equipos elegidos se encuentra uno de la Universidad Politécnica de Madrid, que presentó el robot de las ruedas más amplias, que ayer fue uno de los primeros y más espectaculares al desplazarse por la tierra de Las Cañadas y superar diversas piedras, demostrando su versatilidad y adaptación al terreno.

 

También se seleccionó uno de la Universidad de Bremen (Alemania), de la Jacobs, de la misma ciudad, de la Oulun Yliopisto (Oulu, Finlandia), de la de Pisa (Italia), la Escuela Superior Santa Ana, también de la ciudad de la torre inclinada, de la Surrey Space Center (Reino Unido) y del Instituto Federal de Tecnología de Zurich (Suiza).

 

En sus propuestas iniciales, antes de la selección, los universitarios participantes debían describir el diseño de un vehículo capaz de recoger muestras del terreno de un cráter y su estación de control remoto asociada. Los robots no podían pesar más de 100 kilos, consumir menos de 2 kw de potencia y ocupar menos de 0,5 metros cúbicos con los sistemas desplegables guardados.

 

Entre las pruebas realizadas estos días, los robots han tenido que desplazarse desde el lugar de aterrizaje supuesto hasta el borde de un cráter similar a los de la Luna, descender dentro de la depresión por una pendiente de hasta 40 grados de inclinación, trabajar bajo el sol en el borde y en la oscuridad de su interior, llegar a un fondo de hasta 15 metros y localizar y recoger al menos 0,1 kilos de muestras del suelo, seleccionadas y distinguibles visualmente del fondo, así como volver al borde y regresar al punto de partida. El aparato debía ser dirigido desde una zona en la que no se tenga visibilidad del cráter y su borde.

 

En busca de agua

 

El vehículo también estará preparado para detectar agua o sus componentes, uno de los grandes objetivos en los viajes y misiones espaciales. De hecho, existen serias sospechas de que hay agua en los cráteres de la Luna, como el Shackleton, lo que aumenta la importancia de esta prueba. Además, existen muchas similitudes con los robots que se están empleando en Marte, otro de los atractivos del experimento.

 

Antes de la prueba final, los responsables del proyecto de la Politécnica de Madrid explicaron cómo trabajaron a contrarreloj para terminar el robot antes de la fecha en que expiraba la presentación, logro que consiguieron y que les permitió entrar en el desafío final.

 

El responsable de la sección de automatización y robótica de la Agencia Espacial Europea y director del proyecto, Gianfranco Visenti, destacó ayer la importancia de la iniciativa, si bien no pudo adelantar el modo en que algún robot de estos o parecidos se desplazarán en el futuro a la Luna en una misión europea, si bien es una posibilidad más que previsible.

 

Los jóvenes participantes se mostraron ayer entusiasmados con la iniciativa, que les ha permitido conocer otros proyectos y profundizar en sus estudios y realizaciones en el siempre difícil campo de la robótica. Por los resultados obtenidos este año, Gálvez confía en que este desafío tenga continuidad en el futuro y se muestra partidario de seguir optando por Tenerife como plataforma para las pruebas y otros eventos. Preguntado por si la actual crisis económica puede perjudicar a la Agencia Espacial Europea, en forma de reducción de presupuesto, señaló que no es una situación que ayude, pero espera que no se resientan las partidas y se mantengan sin cambios los proyectos actuales y futuribles.

 

Realce exterior del Parque

 

Los organizadores del desafío barajaron otros sitios para desarrollar las pruebas finales, principalmente en Canarias, pero optaron finalmente por Las Cañadas del Teide como sitio ideal. El alcalde de La Orotava, Isaac Valencia, y el director del Parque Nacional, Manuel Durban, resaltaron ayer la relevancia que esta elección tiene para la Isla por su proyección exterior y su condición de referente para este tipo de experimentos científicos.

 

Aunque no se trataba del rodaje de ninguna película, el Teide volvió ayer a ser escenario de un evento que lo realza como referente internacional, en este caso de la investigación científica en un ámbito que, desde la gran escalada de los años 60, con los norteamericanos y soviéticos en un pique épico y de clara lectura política y de hegemonía mundial, siempre se ha presentado como el futuro en el presente.

 

Fuente: Eldia.es

 

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