EGIPTO: Partido gobernante cae en picada

EL CAIRO, 30 oct Por Adam Morrow y Khaled Moussa al-Omrani

 (IPS) – El juicio contra un adinerado senador oficialista de Egipto por el asesinato de una cantante pop es uno entre muchos escándalos que manchan la reputación del Partido Nacional Democrático (PND), cuando faltan pocos días para su congreso anual.

 

“La imagen pública del PND nunca fue tan mala”, dijo a IPS Amr Hashem Rabie, experto en partidos políticos egipcios del semiestatal Centro de Estudios Políticos y Estratégicos Al-Ahram.

 

El acusado es el magnate de la construcción Hisham Talaat Moustafa, miembro del Comité Político del PND y amigo personal de Gamal Mubarak, presidente de ese órgano e hijo del presidente Hosni Mubarak.

 

Moustafa se declaró inocente el día 18 de haberle pagado a un sicario por el asesinato de la cantante libanesa Suzanne Tamim, hallada muerta a cuchilladas en su apartamento de Dubai hace tres meses.

 

El otro demandado, el ex agente de policía Mohsen Al-Sukkary, acusado de perpetrar el crimen a cambio de dos millones de dólares, también se declaró inocente.

 

La relación entre Moustafa y la víctima no está clara todavía, pero el fiscal alega que se trató de una venganza.

 

Las pruebas presentadas incluyen la grabación de conversaciones telefónicas entre los acusados, imágenes de vídeo del apartamento de Tamim y muestras de ADN extraídas de su ropa ensangrentada.

 

El juicio, seguido en todo el mundo árabe, se suspendió hasta el 15 de noviembre.

 

La declaración de inocencia de Moustafa no logró atenuar la percepción popular, cada vez mayor, de que en el PND pululan empresarios corruptos de cuestionable moral.

 

“Si esto pasara en un país respetable, el presidente del partido tendría que renunciar”, alegó Rabie. “Pero en Egipto, nadie renuncia ni se hace responsable. Nada cambia.”

 

“La prensa estatal esgrime la comparecencia de Moustafa ante un tribunal como una comprobación de que el gobierno lucha contra la corrupción”, apuntó. “Pero si las autoridades de Emiratos Árabes Unidos, donde ocurrió el crimen, no hubieran presionado, nunca lo habrían obligado a presentarse en un juicio.”

 

No es éste el único escándalo que daña la imagen del PND.

 

En agosto, otro empresario y alto dirigente del partido, Mamdouh Ismail, fue absuelto de homicidio sin premeditación por la muerte de más de 1.000 personas en 2006, cuando un ferry de su propiedad se hundió en el mar Rojo.

 

El veredicto causó indignación en gran parte del público, para el cual se trata de una prueba de que la elite gobernante está al margen de la ley.

 

“El fallo demostró que el gobierno siempre puede obtener lo que quiere mediante la elección de determinados jueces para ciertos casos”, subrayó Rabie.

 

Esos episodios, sumados a críticas de larga data, elevaron el descontento popular del PND hasta su pico máximo.

 

“Es difícil determinar la aprobación del público a la gestión del gobierno porque no hay encuestas confiables ni elecciones reales”, dijo a IPS Essam Al-Arian, líder del principal partido opositor, la Hermandad Musulmana, proscripto pero tolerado. “Sin embargo, la mayoría de los analistas reconocen que su imagen cae en picada.”

 

Al-Arian atribuye el hecho a los últimos escándalos protagonizados por altos dirigentes del partido, además de “problemas de larga data vinculados al lamentable estado de los servicios públicos y a la crónica falta de comunicación entre la elite gobernante y la gente común”.

 

Creado en 1978 por el entonces presidente Anwar Al-Sadat (1918-1981), el PND tiene estrechos vínculos con intereses empresariales, tanto nacionales como extranjeros.

 

Esa relación se hizo evidente en 2004, cuando el “tecnócrata” Ahmed Nasif fue designado primer ministro y la mayoría del gabinete quedó integrada por adinerados empresarios.

 

Esas designaciones fueron precedidas por la creación del influyente Comité Político del PND, en 2002, presidido por Gamal Mubarak y compuesto también por miembros de la elite empresarial.

 

Con apoyo de Washington y de organismos multilaterales de crédito como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el gobierno impuso, al influjo del Comité Político, impuso un sistema económico neoliberal, con la apertura a la inversión extranjera y comercial, así como privatizaciones.

 

El cambio de política no fue bien recibido por quienes lo consideraron una traición a los orígenes socialistas y de énfasis en la justicia social del PND. Tal era la ideología oficial sobre la cual se fundó el Egipto moderno en 1952, cuando Gamal Abdel Nasser (1918-1970) derrocó al rey Faruq y declaró la república.

 

“El vínculo obvio entre riqueza y autoridad perjudicó la imagen del partido como guardián del bienestar público”, remarcó Rabie. “Los egipcios ven cómo ricos empresarios del PND reciben beneficios injustos por su relación con el partido, incluidos monopolios y exoneraciones impositivas”.

 

“Una nueva forma de pensar el futuro de nuestro país” es la consigna bajo la cual se celebrará el congreso anual del PND, en El Cairo, del 1 al 3 de noviembre.

 

En la reunión se discutirá la reforma de las leyes electorales y de las que rigen los gobiernos locales y los sindicatos, señaló el secretario general del PND, Safwat Al-Sherif.

 

Las reformas se proponen dar mayor poder a las mujeres, facilitar la resolución de disputas entre ciudadanos y fomentar la participación de trabajadores en las elecciones sindicales, según él.

 

Otros dirigentes señalaron que el Congreso tratará asuntos como el alivio a la pobreza y el desarrollo de servicios públicos e infraestructura, en especial educación y salud pública.

 

La actual crisis financiera mundial y sus consecuencias sobre la economía local también estarán en la agenda, indicó Gamal Mubarak. Algunos funcionarios muestran preocupación por el impacto de la crisis sobre los sectores de mayores ingresos de divisas, incluidos el turismo y el tránsito por el canal de Suez.

 

El presidente Mubarak, quien también preside el PND, urgió al congreso a concentrarse en cuestiones de justicia social y trabajar para lograr una distribución más igualitaria de los ingresos entre los ciudadanos y mejorar la calidad de vida en las zonas más pobres de Egipto.

 

Pero los críticos del régimen no apuestan mucho a esos nobles objetivos.

 

“Promesas vacías como ésas se repiten hasta el hartazgo sin que ni siquiera se implemente algo”, señaló Al-Arian, de la Hermandad Musulmana. “El nuevo eslogan del partido ‘una nueva forma de pensar’, por ejemplo, es apenas una operación de relaciones públicas para darle legitimidad al partido a los ojos del público.”

 

Rabie se mostró igual de cínico al considerar que el próximo congreso y los discursos sobre justicia social constituyen “sólo un intento para mostrar al PND unificado y un partido con ideas frescas”, alegó.

 

“Pero ante los crecientes escándalos y las magras posibilidades de que haya un cambio real, la gente ya no cree nada”, sentenció. (FIN/2008)

 

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

 

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