BIODIVERSIDAD: Un mapa sobre los viajes de los salmones

UXBRIDGE, Canadá, 3 nov Por Stephen Leahy

 (IPS) – Diminutos ejemplares de salmones jóvenes fueron rastreados electrónicamente por primera vez desde sus ríos natales en las montañas Rocallosas hasta 2.500 kilómetros más al norte, en Alaska.

 

“Estamos encendiendo las luces en los océanos”, se entusiasmó Jim Bolger, biólogo marino del Acuario de Vancouver.

 

“Es muy emocionante. Con esta nueva tecnología, los científicos finalmente pueden ver cómo afectan los cambios en los océanos a los peces y otras especies”, dijo Bolger a IPS.

 

La nueva tecnología consiste en una serie de receptores acústicos electrónicos sembrados a lo largo del fondo oceánico, extendiéndose por 1.750 kilómetros desde el noroccidental estado estadounidense de Oregon, a través de la sudoccidental provincia canadiense de Columbia Británica, y hacia el norte, hasta Alaska. Los peces y otras especies tienen transmisores implantados, y los receptores captan sus señales individuales cada vez que pasan.

 

Los transmisores son pequeños como una almendra, y pueden ser implantados quirúrgicamente en salmones jóvenes de menos de 14 centímetros de largo. A medida que se acercan, los receptores registran el número de serie que identifica a los transmisores –que es único–, así como la fecha y la hora.

 

Los patrones de movimiento de los animales individuales, incluyendo dirección y velocidad, pueden reconstruirse usando la hora de detección en diferentes receptores y otras cortinas de escucha electrónica.

 

“Varios misterios de la migración y supervivencia de peces pueden comenzar a revelarse pronto”, dijo Bolger, director ejecutivo del Proyecto de Rastreo en la Plataforma del Océano Pacífico (POST, por sus siglas en inglés), que es parte del internacional Censo de la Vida Marina.

 

Uno de esos misterios es a dónde va el salmón luego de abandonar los ríos donde nace.

 

Para intentar responder esa pregunta, en 2006 los investigadores implantaron transmisores en 1.000 ejemplares jóvenes de salmones Chinook (Oncorhynchus gorbuscha) y siguieron sus viajes por los ríos Columbia y Fraser usando los receptores del POST.

 

Entre los muchos estudiados, dos sobrevivieron a un trayecto de 2.500 kilómetros que insumió más de tres meses, desde la parte superior del río Snake (tributario del río Columbia) en el septentrional estado estadounidense de Idaho, hacia el mar y luego con rumbo norte, a lo largo de la plataforma continental, hasta Alaska.

 

Así lo establece un estudio publicado la semana pasada en la revista Public Library of Science Biology.

 

Según Bolger, lo más sorprendente de todo fue que los salmones procedentes del río Fraser, cuyas aguas fluyen libremente, sin mediar embalses, en Canadá, padecieron los mismos elevados niveles de mortalidad que los que se abrieron paso a través de las ocho represas del sistema del río Columbia.

 

De hecho, en el Columbia sobrevivieron más, tomando en cuenta distancia y tiempo del recorrido. Y la supervivencia fue mayor durante la migración dentro del sistema hidroeléctrico que debajo del sector de las represas.

 

“Esto plantea la pregunta de factores desconocidos en el sistema Fraser que pueden estar impactando en los ejemplares juveniles”, dijo Bolger, coautor del estudio.

 

Los resultados de investigaciones previas sobre el esturión blanco (Acipenser transmontanus) también sorprendieron a los científicos, que se enteraron así de que los peces grandes, que obtienen sus alimentos en el fondo del mar, migraban desde el río Sacramento –en el occidental estado estadounidense de California– al Fraser, casi 1.000 kilómetros al norte, en Canadá.

 

“Pensábamos que el esturión del Fraser era local y que estaba bien pescarlo”, explicó Bolger. En Estados Unidos, esta especie es cuidadosamente regulada, pero nadie sabía que migraba hacia Canadá.

 

“Nos conduzcan a donde nos conduzcan las futuras investigaciones sobre estas preguntas, la tecnología electrónica y acústica ha demostrado ser una herramienta útil para obtener datos científicos únicos, de importancia en varios terrenos de las políticas públicas”, sostuvo David Welch, de Kintama Research en Nanaimo, Columbia Británica, quien lideró los estudios sobre el salmón.

 

Para fines de este año se implementarán similares cortinas de escucha electrónica a lo largo de la costa nororiental. También se considera otras dos entre Florida y Cuba y otra entre la mexicana península de Yucatán y Cuba. La esperanza es cubrir buena parte de la plataforma continental del mundo en un día, dijo Jesse Ausubel, de la Universidad Rockefeller, que integra el consejo administrativo del POST.

 

“Tenemos una tecnología de trabajo y es económicamente accesible. La esperanza es tener un sistema de control en todo el mundo”, declaró Ausubel a IPS.

 

Este tipo de red de rastreo puede revelar los misterios sobre a dónde van los peces y cuántos pueden sobrevivir en los océanos, y puede ayudar al manejo de pesquerías y a los esfuerzos de conservación.

 

Existen enormes controversias a lo largo de las zonas costeras de África y otros lugares sobre qué país es el “dueño” de ciertas reservas pesqueras, señaló..

 

“Saber hacia dónde van los peces es una pregunta clave que necesitan ser respondida”, enfatizó Ausubel.

 

Y saber a dónde migran las especies, dónde se alimentan y reproducen, es vital para los esfuerzos de conservación y manejo. Ausubel espera que en la próxima década haya una Red de Rastreo Oceánico que cubra plataformas continentales, así como el océano abierto.

 

Es necesario un aparato de rastreo diferente para peces como los tiburones, que atraviesan océanos enteros. El transmisor a océano abierto es como una tarjeta personal: no sólo identifica al pez específico, sino que también registra toda clase de datos sobre dónde ha estado, así como datos de cualquier otro pez con transmisor que haya circulado cerca.

 

De ese modo, cuando cualquiera de los peces esté suficientemente próximo a un receptor flotante, se descargará toda esta información. Para las especies que salen a la superficie, los datos serán transferidos vía satélite.

 

El primero de estos nuevos transmisores será implantado en tiburones salmón (Lamna ditropis) en 2009, cerca de Hawaii. Si todo sale bien, los científicos podrán determinar su ruta de migración hacia el golfo de Alaska. Al contar con transmisores también los salmones, podrá realizarse el primer estudio en tiempo real de las interacciones entre predador y presa, explicó Ausubel.

 

“Estos resultados de América del Norte tienen implicaciones globales, y serán de interés en Chile, Rusia, Japón, India e Irlanda, es decir en cada nación donde los peces migran de agua dulce a agua salada”, concluyó Víctor Gallardo, vicepresidente del Censo de la Vida Marina.

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

 

 

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