Las olvidadas elecciones al Congreso

Washington 03.11.2008 por Cem Sey Deutche Welle: Además de las históricas elecciones presidenciales, el 4 de noviembre se elige al Congreso de EEUU, donde los republicanos dominan desde los años 60. Expertos pronostican un cambio, con consecuencias de largo plazo.

 

 

Nadie pone en duda que las próximas elecciones en EEUU son históricas. No sólo por tratarse de las primeras elecciones en las que un candidato de una minoría racial tiene buenas posibilidades de convertirse en presidente de la primera potencia mundial, sino porque el candidato demócrata Barack Obama, representa un cambio generacional. El mismo 4 de noviembre tienen lugar otras elecciones que prácticamente han pasado inadvertidas por los medios: las elecciones al Congreso en las que serán electos 435 miembros y 33 senadores y en las que los demócratas lideran las encuestas. Expertos advierten que los comicios podrían poner fin a la mayoría republicana mantenida desde los años 60, en todo caso, el congreso resultante ejercerá una influencia decisiva en la política estadounidense de los próximos años. 

 

 

Los demócratas tienen más dinero

 

 

Chris van Hollen, la nueva estrella del partido Demócrata y miembro del congreso de EEUU dirige la campaña electoral de su partido de cara a las elecciones al Congreso. Si los demócratas quedan bien posicionados, nada impedirá una carrera política meteórica. Van Hollen sabe que por primera vez desde hace muchos años no sólo han mejorado sino que hay más dinero en las cajas del partido que en las del partido republicano. “Lo más importante en estas elecciones es mantenernos en el juego, a la ofensiva. El mensaje que estamos transmitiendo es que Barack Obama y Joe Biden necesitan una mayoría en el Congreso y el Senado para poder trabajar e impulsar el cambio que quieren, ya sea en el ámbito de seguridad social, política energética o cualquier otra cuestión”, afirma.

 

 

Crisis financiera ayudó a los demócratas

 

 

La actual crisis financiera ha llevado agua a los molinos de los candidatos demócratas, que responsabilizan a sus adversarios conservadores de haber cometido errores en la política económica que ha aumentado el desempleo y ha provocado un remate de millones de viviendas. El diputado republicano Tom Davis, hasta el 2002 director de la campaña electoral republicana, cree que sucederá lo contrario, que serán los demócratas los que serán castigados por los votantes. “Los ciudadanos estadounidenses reconocen que el Congreso ha estado bajo el control de los demócratas”, afirma Davis.

 

 El investigador John Fortier, analista en el American Enterprise Institute (Instituto empresarial estadounidense), opina lo contrario. Portier subraya que no sólo la crisis financiera sino el descontento general con el actual presidente George W. Bush es lo que está dando impulso al Partido Demócrata. “Aquí hay un sentimiento anti-republicano que tiene más que ver con George Bush, que con quien esté al frente del Congreso estos días”, afirma.

 

 Ocaso republicano

 

 Hace mucho que los republicanos tienen el viento en contra. Varios diputados y senadores ni siquiera quieren presentar su candidatura, por lo que el partido no cuenta con figuras de liderazgo en sus distritos. Las encuestas muestran que las elecciones del 4 de noviembre podrían dar un triunfo arrollador a los demócratas que no han obtenido desde los años 60. No sólo podrían aumentar el número de escaños en el Congreso sino conquistar una cómoda mayoría en el Senado. Con ello podrían defenderse sin problemas de los intentos de bloqueo por parte de los republicanos. Adicionalmente hay que contar con el efecto Obama, cuyo carisma podría arrasar en los estados del sur, hasta ahora tradicionales bastiones republicanos. “Si Obama logra capitalizar ese elemento afro-americano, entonces esos afro-americanos indecisos votarán por senadores y representantes demócratas. Los partidarios de Obama podrían afectar las elecciones en otros congresos regionales.

 

 

 

Si los demócratas conquistan ese triunfo electoral que se les vaticina, podrían dificultar la presidencia de un John McCain. Pero de llegar Obama a la presidencia, tendría una constelación ideal, pues tendría la posibilidad de poner en marcha con rapidez y sin obstáculos ese cambio que anunció y que tanto anhelan sus simpatizantes.

 

 

 

 

 

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