ELECCIONES-EEUU: Otro color para la Casa Blanca

WASHINGTON, 5 nov Por Jim Lobe

 (IPS) – El presidente número 44 de Estados Unidos será el senador Barack Obama, del opositor Partido Demócrata, según la proyección de la mayoría de los analistas al finalizar el escrutinio de los circuitos de votación de la costa oriental.

 

Tras su histórica victoria, Obama será desde el 20 de enero el primer negro en alcanzar la presidencia de este país. El senador demócrata provocó un enorme festejo nacional al atribuirse el triunfo el martes de noche, en el discurso que pronunció en el parque Grant de la septentrional ciudad de Chicago.

 

El rival de Obama, John McCain, del gobernante Partido Republicano, admitió la derrota y felicitó a su contrincante ante simpatizantes concentrados frente al hotel Biltmore de Phoenix, en Arizona, estado al que representó en el Congreso legislativo en los últimos 20 años.

 

El candidato republicano llamó al presidente electo por teléfono para darle en persona sus congratulaciones.

 

“Éstas fueron elecciones históricas, con un significado especial para todos los afroestadounidenses”, dijo McCain en su discurso. “Obama y yo hemos confrontado nuestras diferencias y él prevaleció. Esta noche, me comprometo a ayudarlo a liderarnos con todo lo que esté a mi alcance.”

 

Con alrededor de dos tercios de los sufragios emitidos ya escrutados, Obama llevaba una delantera sobre McCain de 51 a 48 por ciento en la votación popular. La ventaja era de 2,5 millones de votos, pero se preveía que se ampliaría aun más con la contabilización de los votos de la costa occidental.

 

Las encuestas marcaban una cómoda mayoría demócrata en los tres estados sobre el océano Pacífico: Washington, Oregon y California, el más populoso y con más escaños en el Colegio Electoral que, en definitiva, elige al presidente.

 

Según el sistema indirecto de elección presidencial de Estados Unidos, el ganador en cada estado obtiene todos los lugares del Colegio Electoral que le corresponden a esa jurisdicción.

 

Obama será el primer candidato demócrata a la presidencia que gana las elecciones con más de 50 por ciento de los votos emitidos desde el triunfo de Jimmy Carter en 1976.

 

Pero la ventaja de Obama sobre McCain es aun más amplia en el Colegio Electoral, pues el candidato demócrata conquistó varios “estados oscilantes” –aquellos en los que no hay preferencias históricas por uno u otro partido–, entre ellos Florida, Colorado, Ohio y Virginia.

 

Esos estados aseguraron al senador por Illinois mucho más de los 270 escaños necesarios en el Colegio para consagrar su victoria. La mayoría de los expertos en materia electoral pronosticaron que obtendría alrededor de 350.

 

Cuando Obama ya cantaba victoria, la carrera aún era muy pareja como para pronosticar un resultado en varios estados oscilantes como Missouri, Carolina del Norte, Nevada e Indiana.

 

McCain ganó en la mayoría de los estados del denominado Sur Profundo (Deep South, en el sudeste) y los menos densos del Medio Oeste y de las montañas Rocallosas, pero eso no le bastó para acercarse a los 200 votos en el Colegio Electoral.

 

Obama, por otra parte, se impuso en los estados de la costa Oeste, los nororientales y la mayoría de los industriales del Medio Oeste.

 

También obtuvo un gran caudal de votos en bastiones republicanos tradicionales durante la mayor parte de los últimos cuatro decenios, incluidos estados sureños –como Florida y Virginia– además de Nuevo México y Colorado, donde obtuvo al menos dos tercios de los sufragios de los electores hispanos, claves para su victoria.

 

“Esto le dio una base electoral sureña. Haber ganado en Nuevo México y Colorado hace una gran diferencia”, dijo David Gergen, comentarista de la cadena televisiva de noticias CNN que fue asesor de los ex presidentes Ronald Reagan (1981-1989) y Bill Clinton (1993-2001).

 

Obama “representa a todos los sectores del país y esto (los resultados) refuerza la percepción de que es así”, agregó.

 

La victoria de Obama coronó una jornada electoral que favoreció marcadamente al Partido Demócrata, el cual parecía encaminado a obtener una mayoría de 58 escaños en el Senado de 100 miembros, apenas dos menos de los 60 requeridos para evitar maniobras obstruccionistas en el debate y sanción de leyes.

 

También se espera que los demócratas sumen al menos 30 miembros más en la Cámara de Representantes, con lo que contarían con alrededor de 260 de sus 435 escaños. Casi todos los legisladores del partido que se presentaron a la reelección lograron renovar su mandato.

 

Esto significa que los demócratas controlarán el Ejecutivo y el Legislativo, colocándolos en una posición de privilegio para impulsar su programa, lo cual será crucial para tratar la actual crisis económica, considerada la más grave desde el crac bursátil que desató en 1929 la denominada Gran Depresión.

 

Se trata de la mayor preocupación de los votantes, según revelaron las encuestas a boca de urna.

 

La victoria de Obama es la culminación de uno de los ascensos políticos más espectaculares en la historia de Estados Unidos.

 

Hijo de un padre keniata y una madre de raza blanca oriunda del estado de Kansas, sólo logró captar atención a nivel nacional en 2004, cuando como miembro de la legislatura de Illinois pronunció un impactante discurso en la Convención Nacional Demócrata.

 

 

Poco después, conquistó en las urnas un escaño en el Senado nacional.

 

Los analistas políticos le adjudicaban pocas posibilidades cuando se lanzó a la carrera presidencial hace casi dos años, sobre todo por tener como rival en las primarias demócratas a la senadora Hillary Rodham Clinton, la favorita del establishment del partido.

 

Pero, tras su sorpresiva victoria en el primero de la larga serie de elecciones internas y asambleas partidarias a nivel estatal, logró crear un movimiento de base que le permitió obtener el número de delegados necesarios para consagrase como candidato presidencial.

 

Analistas de ambos partidos describieron la victoria de Obama como un hito en la problemática y frecuentemente violenta historia de las relaciones raciales en Estados Unidos.

 

Hace seis meses existía un amplio escepticismo acerca de que un hombre negro pudiera resultar electo presidente.

 

Las encuestas de boca de urna sugieren que Obama podría haber obtenido igual cantidad de sufragios de votantes blancos que McCain.

 

Asimismo, 95 por ciento de los electores afroestadounidenses, que se volcaron a las urnas en un número sin precedente, optaron por Obama, al igual que más de dos tercios de los nuevos votantes, en su mayoría menores de 30 años.

 

“Hemos alcanzado un hito por el cual el mundo deberá tener más respeto hacia Estados Unidos”, dijo Bennett.

 

“Es el fin del antiguo orden”, sentenció Gergen.

 

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

 

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