La iglesia de la discordia

Turquía 07 11 08 por Christopher Landau BBC : La iglesia es muy importante para los católicos porque fue en Tarso donde nació San Pablo.

 Líderes católicos y musulmanes se reúnen en el Vaticano esta semana para tratar de mejorar sus relaciones, uno de cuyos puntos candentes es el derecho de los cristianos de practicar su religión en países islámicos.

 

La pequeña iglesia de San Pablo en Tarso, en el sudeste de Turquía, sirve para ilustrar este tema.

 

Desde afuera, parece una iglesia cualquiera, pero en realidad se trata de un museo bajo control del gobierno.

 

Algunos cristianos han hecho una campaña para pedir que se le restituya para el uso religioso.

 

Sin embargo, el gobierno de Turquía le dijo a la BBC que eso “es totalmente imposible”.

 

Esta iglesia en particular es muy importante para los católicos porque fue en Tarso donde hace 2.000 años nació San Pablo, cuyo destacado papel en la historia del cristianismo ha convertido al pueblo en un creciente centro de peregrinaje para los practicantes de esa religión.

 

Ésta era la antigua iglesia del pueblo, pero su acceso ahora es controlado firmemente por el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía.

 

 Los católicos de Tarso tienen que ir a orar en la iglesia de Mersin, a unos 30 kilómetros.

 

Los católicos de Tarso tienen que viajar casi 30 kilómetros, hasta el próximo pueblo, para orar los domingos.

 

Aunque la libertad religiosa está garantizada por la constitución turca, los católicos señalan que las restricciones sobre el derecho a tener una propiedad constituyen un ejemplo de los obstáculos que enfrentan.

 

Sor María, una de los muy pocos católicos que quedan en Tarso, me mostró el museo y me dijo que le encantaría que volviera a funcionar como iglesia para que los cristianos locales y los peregrinos pudieran ir a orar allí cuando lo quisieran.

 

Sor María destacó que tiene buenas relaciones con sus vecinos musulmanes de Tarso, quienes saben que ella es una monja cristiana.

 

El alcalde de Tarso también se ha esforzado por fomentar el conocimiento local sobre el patrimonio cristiano del pueblo y me dijo que le gustaría que la iglesia se pudiera utilizar libremente como lugar de culto.

 

Sin embargo, señaló, cualquier decisión la tiene que tomar el gobierno turco.

 

 

De Colonia a Tarso

 

 

El tema ha dejado de ser un debate local entre los católicos turcos debido a la intervención del arzobispo de Colonia, Alemania, Joachim Meisner, quien ha comparado las libertades que disfrutan los musulmanes en su ciudad con las restricciones de los católicos de Tarso.

 

 

El proyecto para la mezquita de Colonia lo hizo un arquitecto cristiano.

 

Lo que ocurre es que la mayoría de los musulmanes en Colonia son de origen turco y en estos momentos tienen planes de levantar una gran mezquita en la ciudad, que sustituirá al destartalado edificio donde ejercen su culto.

 

El diseño radical de la nueva mezquita -hecho por un arquitecto cristiano- incluye minaretes con formas originales y una estructura diseñada para reflejar el deseo de la comunidad de tener mayor apertura y transparencia.

 

A pesar de eso, el proyecto ha tenido una considerable oposición local, dirigida por el grupo “Pro-Colonia”, que le teme a lo que llama la eventual “islamización” de la ciudad.

 

Según los críticos, la construcción constituye una declaración política sobre la creciente influencia del Islam en Alemania.

 

Sin embargo, los líderes cristianos y civiles han apoyado con prontitud el proyecto, aunque han señalado que la libertad de religión que existe en Alemania debería también ser la norma para las minorías religiosas en los países islámicos.

 

Unión Europea

 

Para Turquía, que quiere incorporarse a la Unión Europea y sabe que sería el primer país de mayoría musulmana en hacerlo, esta disputa es un desagradable recordatorio de cómo sus disposiciones respecto a las minorías religiosas difieren de las de sus vecinos occidentales.

 

Por ahora, el gobierno turco ha dejado bien en claro que mantendrá el control de la iglesia de San Pablo en Tarso y que ésta seguirá siendo un museo.

 

Sin embargo, ha hecho una concesión como respuesta a las demandas católicas: durante un período limitado los peregrinos que visiten el museo no tendrán que pagar.

 

No es lo que los participantes en la campaña esperaban, pero están decididos a seguir luchando por volver a obtener el control de un edificio que significa tanto para ellos.

 

Fuente BBC

 

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