MIGRACIONES-COSTA RICA: Atracción juvenil

SAN JOSÉ, nov Por Daniel Zueras

 (IPS) – Casi ocho por ciento de los habitantes de Costa Rica son inmigrantes que han regularizado su situación, 75 por ciento de los cuales llegaron de la vecina Nicaragua. En ese universo, alrededor de 115.000 tienen entre 15 y 35 años, mientras que persiste un 20 por ciento de indocumentados.

 

La gran cantidad de jóvenes indica, según los investigadores a cargo del estudio, que llegaron a Costa Rica aún cuando eran niños, por lo tanto tras una decisión de sus familias de la que apenas tuvieron participación.

 

Los datos de la I Encuesta Nacional de Juventud detallan, además, que casi 70 por ciento de ellos provienen de la vecina Nicaragua, seguidos a mucha distancia por colombianos y panameños.

 

La llegada de inmigrantes a Costa Rica, con más de cuatro millones de habitantes, se ha frenado en los últimos tiempos, ya que otros países centroamericanos como El Salvador o Belice dan mayores facilidades para obtener la documentación necesaria para radicarse.

 

“El mayor problema que encontramos es que a los que llegan sin papeles (documentos de identificación) de su país, se les hace más complicado obtenerlos aquí”, explicó a IPS Johanna Arce, directora del Consejo de la Persona Joven, el organismo estatal rector del área.

 

Un buen número de organizaciones no gubernamentales costarricenses son las encargadas muchas veces de ayudar a obtener los documentos requeridos.

 

Los datos sobre jóvenes indocumentados “habría que analizarlos más a fondo, porque muchos no se atreven a decir que no tienen papeles”.

 

Es que la documentación es básica para acceder a los servicios de salud y educación.

 

La escasa escolarización de los inmigrantes nicaragüenses hace que la calificación de los trabajos para los que son contratados sea baja. Mientras, colombianos y panameños obtienen mejores empleos por su mayor grado de formación.

 

Según Arce, “tras la decisión familiar de trasladarse a Costa Rica, está la razón de la mejora en oportunidades laborales”.

 

La mayoría de ellos plantea que está mejor que en su país de origen, “muy pocos dicen que están igual, y un número muy pequeño opina que viven peor aquí”.

 

Más de 40 por ciento de este grupo de población lleva más de 11 años en Costa Rica.

 

Sus principales metas son, en este orden, finalizar los estudios y mejorar las condiciones laborales y luego formar una familia propia. La meta de regresar a su país de origen apenas aparecen entre los nicaragüenses consultados, algo que sí tienen más en mente colombianos y el resto de las nacionalidades.

 

El Gran Área Metropolitana (GAM), que engloba San José y algunas otras de las principales ciudades del país, como Alajuela y Heredia, es el lugar en que se concentra el mayor número de población inmigrante juvenil.

 

Otros focos de atracción son las zonas rurales de la frontera norte con Nicaragua y de la sureña con Panamá.

 

Para Arce, “no se ha trabajado lo suficiente con el inmigrante indígena, hay que avanzar en ello para visibilizarlos”. Es el caso de los guaymíes en la frontera con Panamá.

 

Guillermo Acuña, máximo responsable de esta encuesta, aseveró a IPS que “en Costa Rica no se puede hablar de xenofobia, como la que se puede encontrar en Estados Unidos o en países de la Unión Europea. Aunque persisten rasgos de discriminación solapada en razón de su origen”. Esto, acompañado de razones étnicas y de clase da “un cóctel explosivo”, apuntó.

 

Para este experto “ser mujer, inmigrante, indígena y joven son muchos mecanismos de exclusión que llevan a una discriminación bastante evidente”.

 

Precisamente, la “feminización” de la inmigración es uno de los aspectos a tener en cuenta de cara a futuro, comentó Arce. Antes era el hombre el que mayoritariamente se iba de casa a buscar fortuna en otro lugar.

 

Ahora esos indicadores se han igualado e, incluso, se ha superado en el caso de la inmigración nicaragüense entre los 15 y los 35 años. El 60 por ciento de esta franja etaria son mujeres.

 

Arce cree que “estamos en el momento crucial para invertir en un gran grupo que será población económicamente activa. Para ello necesitamos soluciones en el problema de la documentación y que puedan acceder a empleos de calidad”.

 

La directora del Consejo de la Persona Joven opina que “la inmigración es una oportunidad para los países, pues se enriquecen económica y culturalmente”.

 

“Hay que pensar en ellos como un grupo que genera riqueza”, destacó Arce.

 

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

 

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