ESPAÑA La foto de ‘Txeroki’, a un paso de arruinar su inculpación en los asesinatos de Capbreton

MADRID 21/11/2008 por A. González/ELCONFIDEMCIAL:   Puede acabar convirtiéndose en uno de los más graves errores cometidos por Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, en su larga carrera política: las publicación ayer por el diario El País de la foto de Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki, jefe del aparato militar de la banda terrorista ETA, amenaza con arruinar la prueba de reconocimiento fotográfico que la juez francesa Laurence Le Vert proyectaba realizar con la única testigo del asesinato a tiros de dos Guardias Civiles, supuestamente a manos de Txeroki, ocurrido en Capbreton el 1 de diciembre de 2007, en el que murieron los guardias
Raúl Centeno y Fernando Trapero.

De acuerdo con las fuentes consultadas, la indignación era ayer evidente entre la Policía Judicial francesa y la propia juez Le Vert a cuenta de la aparición, en la primera de El País, de la foto del jefe etarra. Los agentes de los Renseignements Généraux galos que procedieron a la detención del terrorista y de su compañera, Leire López Zututuza, en la madrugada del lunes 17, y a su posterior traslado a Bayona y París, tuvieron especial cuidado en evitar que el terrorista pudiera ser fotografiado. De hecho, los agentes que le sacaron del apartamento de la calle Richelieu, en Cauterets, donde fue arrestado, le cubrieron con una enorme manta, mientras que el rostro de Leire López pudo ser visto con facilidad.

La razón de tanta precaución estaba clara: la juez Le Vert, que además de haber firmado la orden de arresto de Txeroki, es la responsable del sumario abierto por el atentado de Capbreton, no quería que la foto del terrorista apareciera publicada bajo ningún concepto para no contaminar el reconocimiento fotográfico que proyectaba efectuar con la única testigo que vio a los asesinos de Capbreton: se trata de Fanny Tihelt, la mujer a la que los terroristas, tras haber recorrido 90 kilómetros en su huida conduciendo un Peugeot 307, abordaron en la localidad de Haut-Mauco, secuestraron y robaron su coche, otro Peugeot 307 modelo break, con el que recorrieron otros 110 kilómetros antes de dejar a la dueña del coche atada a un árbol en un bosque de la localidad de Saucats, ya cerca de Burdeos.

Pues bien, el temor de Le Vert es que esa prueba haya quedado contaminada tras la aparición ayer de la fotografía de Txeroki, de modo que la defensa del etarra pueda fácilmente recurrirla e invalidarla como tal prueba. Esta es la razón del cabreo, ayer, de Le Vert. De acuerdo con las fuentes, esa foto solo la podía tener la Dirección General de la Guardia Civil, que fue el cuerpo que participó en la operación de Cauterets, y desde luego el propio ministro Rubalcaba, cuya relación con el grupo Prisa es de sobra conocida.

Ayer por la tarde, Lourdes Camino, directora general de Relaciones Informativas del Ministerio del Interior, aseguró a este diario que “no es verdad que nosotros hayamos difundido la fotografía de Txeroki. Francia no se ha enfadado para nada, entre otras cosas, porque si se hubieran enfadado nosotros tendríamos que saberlo”.

A expensas de la pistola y unos casquillos

Las cosas podrían complicarse para el Ministerio del Interior español si, como aseguraban ayer algunas fuentes, las fuerzas de seguridad no lograran desencriptar el ordenador de Txeroki intervenido en el apartamento de Cauterets donde fue detenido. Hasta el momento, todos los esfuerzos realizados han sido en vano. Ese ordenador se presenta como una potencial fuente de incalculable valor para obtener información sobre la estructura de la banda, grupos operativos, objetivos, finanzas, etcétera.  

La juez Le Vert lo fía ahora casi todo a un golpe de suerte: a que la pistola intervenida a Txeroki, que coincide con las utilizadas en el asesinato de los dos guardias civiles, coincida también con los casquillos de las tres balas que, disparadas a bocajarro, acabaron con su vida, y que fueron encontradas en el coche que éstos ocupaban frente a una cafetería próxima al centro comercial Leclerc de Capbreton.

En caso de que esa coincidencia no se confirme, no habrá forma de incriminar a Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki, en el asesinato de los guardia Centeno y Trapero. Tal sería la consecuencia de la grave equivocación cometida al filtrar esa foto. Es lo que tiene pretender apurar al máximo el éxito político y de imagen logrado con la detención del terrorista en Cauterets.

 

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