NICARAGUA-RUSIA: Daniel Ortega abraza al Kremlin

MANAGUA, nov (IPS) Por José Adán Silva

– El gobierno de Nicaragua busca el apoyo de Rusia, una estrategia que algunos analistas consideran riesgosa para el futuro de las relaciones diplomáticas de esa nación centroamericana.

 

El presidente Daniel Ortega ha reestablecido lazos de amistad y cooperación con el Kremlin, tras más de 16 años de un virtual congelamiento del vínculo.

 

Nicaragua fue el segundo país, detrás de Rusia, que reconoció en agosto la independencia de Osetia del Sur y Abjasia, provincias separatistas de Georgia, hoy república independiente que formó parte del bloque dominado por la disuelta Unión Soviética.

 

La invasión rusa a Georgia en agosto creó la mayor crisis entre el bloque occidental y Moscú desde el fin de la Guerra Fría, que se extendió desde 1946, poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) hasta el colapso de la Unión Soviética.

 

 

En septiembre y a principios de este mes, Ortega recibió en Managua al viceprimer ministro ruso, Igor Sechim, con quien dialogó sobre un programa de cooperación entre Nicaragua y Rusia. Ortega viajará a Moscú en diciembre.

 

Según Ortega, Rusia “está iluminando el planeta con su lucha por la paz y la justicia mundial” mientras que Estados Unidos las está “acosando militarmente en un intento por hacerlas pedazos”.

 

El ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Samuel Santos, quien viajó a Moscú a principios de mes, dijo a IPS que la cooperación en ciernes apunta a los sectores de energía, salud, educación, agricultura, minería, pesca, transporte, ciencia, transporte, deportes e intercambio comercial.

 

El embajador ruso en Nicaragua, Igor Kondrashev, declaró a la televisión estatal de este país que una misión técnica llegará en diciembre para examinar la exploración de hidrocarburos al suroeste de la capital.

 

Además, dijo Kondrashev, se pretende construir un puerto de aguas profundas sobre el mar Caribe y rehabilitar un aeropuerto civil en la costa del océano Pacífico, cuya estructura inicial fue creada como base militar con ayuda técnica y financiera de la disuelta Unión Soviética en 1980.

 

También está en danza la construcción en Nicaragua de un canal interoceánico, entre el Atlántico y el Pacífico, que rivalizaría con el de Panamá.

 

El ejército nicaragüense confirmó que la cooperación incluye la adquisición de armas, tecnología, medios de transporte y pertrechos militares, además de entrenamiento.

 

Este mes, 14 cadetes de la academia militar de Nicaragua viajaron a Rusia para capacitarse y Moscú asistirá a Managua en la desactivación de minas de las provincias septentrionales y centrales, según declaró el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov.

 

Durante el primer gobierno de Ortega (1984-1990), la hoy disuelta Unión Soviética suministró a Nicaragua armas, aviones, tanques y helicópteros, asistencia que se desvaneció junto con la disolución de esa potencia mundial.

 

Estados Unidos criticó el respaldo nicaragüense a los separatistas de Georgia y suspendió las visitas de dos delegaciones de alto nivel que se disponían a viajar a Managua para fortalecer planes de cooperación económica.

 

En vísperas de los comicios municipales nicaragüenses del 9 de noviembre, Washington intensificó sus críticas contra el gobierno de Ortega, al cual acusó de falta de transparencia en materia electoral.

 

Moscú salió en defensa de Ortega, exigiendo a Washington y a los gobiernos de la Unión Europea (UE) que dejasen de “intervenir en los asuntos internos” del país centroamericano.

 

Según el ex embajador de Nicaragua ante la UE, Róger Guevara Mena, la alianza diplomática con Moscú podría perjudicar la relación de Ortega con los países del bloque y con Washington.

 

“Ortega ha acusado a los europeos de encabezar acciones que tratan de derrocarlo. Y ahora Rusia respalda a Ortega y acusa a Estados Unidos de coadyuvar en esa supuesta misión. Eso se llama hostilidad aliada y no beneficia a Nicaragua”, aseguró.

 

Washington y la UE han sido críticos de las medidas de exclusión política y falta de transparencia del gobierno sandinista. Ortega y sus funcionarios han condenado las críticas externas y han amenazado con expulsar a los diplomáticos del país.

 

Según Guevara Mena, la cooperación económica de Rusia equivale a menos de cinco por ciento de los aportes de Estados Unidos y la UE, más de 500 millones de dólares anuales, Por eso considera que la alianza con Moscú es “más ideológica que estratégica”.

 

En su opinión, “Ortega no busca ayuda económica, sino respaldo internacional para legitimar sus proyectos políticos de crear un país socialista a su manera, como no encuentra eco entre sus vecinos, recurre a Venezuela, Cuba y ahora a Rusia para sentirse respaldado internacionalmente”.

 

Nicaragua ya ha buscado alianzas con Irán, respaldó a Corea del Norte y criticó la invasión de Iraq, lo cual ha irritado al gobierno de George W. Bush.

 

Para el director ejecutivo del Instituto de Estudios y Estrategias de Políticas Públicas, Javier Meléndez, el acercamiento de Ortega a Rusia responde a una estrategia del Kremlin, que busca nichos de influencia política, económica y militar en el “patio trasero” de Estados Unidos.

 

“Está todo muy motivado por la idea rusa de contraponerse a la influencia que la Organización del Tratado del Atlántico Norte, y sobre todo Estados Unidos, tienen en Europa y Asia, especialmente en las repúblicas ex soviéticas”, agregó.

 

La otra motivación de Ortega, según Meléndez, es la búsqueda de nuevas fuentes de apoyo económico y energético ante la desaceleración de la economía de Venezuela por el abaratamiento del petróleo, que se encuentra debajo de los 50 dólares por barril, cuando habían alcanzado hace meses un pico cercano a los 200 dólares.

 

Caracas es la principal fuente de apoyo económico de Managua.

 

“Ortega busca un respaldo económico y material similar al del presidente venezolano Hugo Chávez. Sobre todo fuentes de apoyo que no impliquen condicionamientos sobre transparencia, rendición de cuentas o responsabilidad fiscal”, dijo Meléndez.

 

“Y precisamente los rusos, al igual que los chinos, no son dados a establecer ese tipo de exigencias en sus políticas de cooperación internacional”, agregó.

 

Esto, sostuvo Meléndez, no debería forzosamente afectar los lazos tradicionales de cooperación de Nicaragua con la UE y Estados Unidos.

 

“Sólo se verían dañadas si Nicaragua maneja las relaciones con Rusia como una grada para fortalecer un eje internacional antiestadounidense. Pero, a final de cuentas, no tengo certeza que Moscú tenga una agenda de esa naturaleza con Managua. Nicaragua es muy pequeña para darle seguridad a Rusia”, aseguró.

 

“No se puede ignorar que Rusia es una potencia, pero no es un ‘hermano mayor’ de Nicaragua, sino un país amigo que se ha sentido acosado igual que nosotros por Estados Unidos, que trata de instalar bases de cohetes en su vecindario”, dijo el vicepresidente nicaragüense Jaime Morales Carazo.

 

“Yo hablé con el vicepresidente ruso y el me confió que las relaciones que buscan con Nicaragua son como las que ellos establecen con todo el mundo. A mí me parece que si estos nexos no significan confrontaciones, ni tomar parte en guerras frías, es bueno que Nicaragua los tenga con todos los países”, afirmó

 

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

 

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