Nucleares de bolsillo

La empresa estadounidense Hyperion comenzará a comercializar  minirreactores atómicos  en 2013. Una inmobiliaria española ha mostrado su interés, según la firma

 

Los reactores nucleares de bolsillo desarrollados en Los Alamos , el laboratorio estadounidense que fabricó la primera bomba atómica, podrían llegar a España.
John Deal, director ejecutivo de Hyperion Power Generation , la empresa que comercializará las centrales, ha confirmado a Público que “una inmobiliaria española ha mostrado interés” por los minirreactores, del tamaño de un frigorífico pero capaces de suministrar energía a 20.000 viviendas. Según Deal, la inmobiliaria busca una solución para “varios centros turísticos aislados” de las principales redes de distribución eléctrica.

 

Hyperion, radicada en Santa Fe (Nuevo México) y financiada por la empresa de capital riesgo de Denver Altira Group, asegura haber recibido un centenar de pedidos, principalmente de Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, la primera minicentral se instalará alrededor de 2013 en Rumanía y será gestionada por la compañía checa TES, que ha solicitado media docena de unidades. El ambicioso objetivo de Hyperion es colocar en el mercado 4.000 minicentrales entre 2013 y 2023. Para ello, la compañía planea poner en marcha tres fábricas a partir de 2010, una en Asia, otra en Europa y una tercera en Estados Unidos, situada en Idaho o Nuevo México.El propio Deal da una posible pista sobre las intenciones de la inmobiliaria española con vocación atómica: “Las islas Canarias son un gran ejemplo del tipo de lugares adecuados para utilizar nuestras centrales”.

 

El aterrizaje de las mininucleares en España requeriría, en cualquier caso, un cambio de rumbo del Gobierno, cuyo programa electoral mantenía “el compromiso de sustitución gradual de la energía nuclear por energías seguras, limpias y menos costosas”. O, directamente, un cambio de Gobierno. El Partido Popular sí es partidario de la energía nuclear e Hyperion empezará a comercializar sus reactores nucleares en 2013, un año después de las próximas elecciones generales y de la previsible aprobación de su diseño por parte de la Comisión Reguladora de la Energía Nuclear de EEUU.

 

A pesar del anuncio de la compañía, fuentes del Consejo de Seguridad Nuclear , el organismo regulador que debe dar el visto bueno a cualquier instalación radiactiva en España, aseguran “no tener constancia” de ninguna petición para instalar una minicentral en suelo español.

 

El pequeño tamaño de los reactores, metro y medio de ancho y poco más de alto, y su fácil transporte en tren o incluso en un camión convencional convierten a estas pilas nucleares en una buena opción para poblaciones aisladas, cuarteles militares en zonas de conflicto o industrias desconectadas de otras fuentes de energía, como los yacimientos petrolíferos o las desaladoras localizadas en islas.

 

‘Pret a porter’ atómico

Alrededor del 25% de la población mundial no tiene acceso a agua potable. Hyperion puede solucionar esta situación atroz al proveer energía para bombear, depurar y procesar el agua”, sostiene la compañía en su página web. En Japón ya hay una decena de plantas desalinizadoras vinculadas a otros tantos reactores, y existen desaladoras atómicas en otros países, como India y Kazajistán. Canarias cuentan con 330 instalaciones de desalinización.

 

El precio de la batería atómica es, según Deal, asequible: unos 20 millones de euros. Para una comunidad de 20.000 viviendas, la factura inicial ascendería a 1.000 euros por hogar. Además, es posible instalar grupos de minicentrales para suministrar energía a poblaciones de tamaño superior o industrias con mayores necesidades energéticas. Esta oferta de energía atómica low cost y prêt-à-porter, no obstante, no va a ahorrar su programa nuclear civil al presidente iraní Mahmud Ahmadineyad. Las actuales restricciones impuestas por Naciones Unidas y Estados Unidos prohíben el suministro de tecnología nuclear a países como Irán y Corea del Norte. “Si Ahmadineyad nos pidiera uno de nuestros reactores, tendríamos que pedir primero permiso a Estados Unidos para vendérselo”, ilustra Deal.

 

Bajo tierra

Sin embargo, la propia compañía explica que no existiría ningún tipo de riesgo en esta venta. Los minirreactores se presentan como una batería, sellados de fábrica y sin componentes móviles. La empresa los instalará bajo tierra y el operador deberá establecer en el perímetro condiciones de seguridad similares a las de otras plantas nucleares. Además, “su combustible no puede ser utilizado para fabricar armas atómicas, de ninguna manera”, tranquiliza Deal. Según Hyperion, también es imposible que el módulo entre en estado supercrítico y se derrita, desencadenando una hecatombe nuclear. “Si se abre, la pequeña cantidad de combustible almacenado se enfriaría inmediatamente”, reza su publicid

 

A diferencia de las centrales convencionales, el reactor de bolsillo de Hyperion emplea como combustible uranio enriquecido que ha absorbido una gran cantidad de hidrógeno. Cuando el núcleo de uranio se descompone tras la fisión, libera neutrones, que son frenados por los átomos de hidrógeno. Los neutrones ralentizados pueden entonces reventar otros núcleos de uranio y provocar una reacción en cadena. Si el uranio se sobrecalienta, el hidrógeno es expulsado del metal y la reacción en cadena se detiene. Pero, como el sistema es estanco, el hidrógeno fluye de vuelta al uranio cuando éste se enfría y la reacción recomienza.

 

Si, por accidente, atentado o terremoto el cascarón de acero y hormigón que protege al reactor se resquebrajara, el hidrógeno escaparía y la fisión no podría tener lugar. Ésta es la gran novedad del reactor. No necesita barras de control –los elementos que detienen la reacción nuclear en cadena en las centrales tradicionales– ni ningún otro tipo de piezas móviles. No requiere la intervención humana.

 

La gestión de los residuos tampoco sería un gran contratiempo, a juicio de la compañía. Tras los cinco años de vida útil de la batería, el volumen de los residuos producidos no supera el de una pelota de tenis. Después de este tiempo, se puede recargar con nuevo combustible, pero para ello es necesario desenterrar el módulo completo y transportarlo a la fábrica de origen.

 

La llegada de minirreactores a España no sería, en realidad, una novedad. La tecnología en la que están basados se ha probado durante decenios en los submarinos nucleares, alimentados por la energía de la fisión a pequeña escala. Y la presencia de sumergibles atómicos es habitual en el Estrecho de Gibraltar y en el puerto de la colonia inglesa.

 

http://www.publico.es

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