DESARROLLO-AMÉRICA LATINA: Soluciones se sostienen desde abajo

MEDELLÍN, Colombia, 27 nov (IPS) Por Darío Montero

– La crisis financiera mundial no amilana a los protagonistas de los proyectos comunitarios de los más variados rincones de América Latina y el Caribe presentes en la cuarta feria de innovación social de la Cepal, que finalizará este viernes en esta noroccidental ciudad colombiana.

 

Convencida al punto de derrochar optimismo en base a su larga experiencia en la evaluación de planes de desarrollo sustentable, la economista colombiana Norah Rey de Marulanda señaló que los países de la región han aprendido la lección y no reducirán el gasto público en áreas sociales, educación o salud. Al menos no del modo drástico, como algunos pronostican.

 

Rey de Marulanda, integrante del Comité de Notables que evalúa los proyectos sociales en concurso en esta feria de tres días en Medellín, entiende que “la crisis mundial nos va a afectar, sin dudas”.

 

“La filantropía privada se va a reducir, porque las empresas van a recortar fondos en función de las pérdidas de rentabilidad de sus inversiones”, agregó.

 

“Sin embargo, creo que no va a suceder lo mismo en el caso de las organizaciones no gubernamentales que, por distintas vías, reciben recursos de los gobiernos, como los europeos, pues ellos tienen un presupuesto y obligaciones y no van a dejar de atenderlas”, explicó.

 

En un aparte con IPS, la ex gerente de Áreas Sociales e Integración del Banco Interamericano de Desarrollo manifestó su convicción de que los gobiernos latinoamericanos serán mucho más cautos a la hora de acortar gastos sociales, aunque algo bajen.

 

“Se ha aprendido de la crisis de los años 80”, cuando sí se recortaron los gastos públicos de modo importante, indicó. Es que, “a diferencia de entonces, hoy hay en toda América Latina gobiernos democráticos y aquí aparece un problema de gobernabilidad”, sostuvo.

 

“Si sube la pobreza va a haber protestas” y esa presión social funcionará como antídoto, “pues ya se ha visto que los gobiernos pueden caer si no se atiende esa problemática”. “Ésa es una de las grandes ventajas de una democracia”, puntualizó Rey de Marulanda.

 

“El problema sí puede estar en los países de la región que tienen ya un gasto social por persona muy bajo, algunos están en 50 dólares al año. Para empezar eso es insuficiente y, si le sacan 10 dólares, es casi como desaparecer”, sostuvo la experta.

 

En coincidencia con esa visión, la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) aconseja, al igual que otros organismos multilaterales, mantener el nivel de inversión social como hasta ahora, pues “de lo contrario crecerá sustancialmente la pobreza otra vez y en cinco o 10 años se agudizarán los problemas sociales y con ello se afecta la gobernabilidad”. Y muchas veces la primera defensa a crisis como la actual, nacida en Estados Unidos, está en las comunidades, por más aisladas que estén o sumidas en enormes dificultades, con su creatividad y potencial de conjunto.

 

Como dijo la secretaria de la Comisión de Cepal, la estadounidense Laura López, “los economistas no deben olvidar que hay soluciones para estos problemas que vienen de las comunidades”. A ello apuesta este concurso de experiencias de innovación social, que la Cepal lleva adelante desde 2004 con la estadounidense Fundación W. K. Kellogg.

 

La respuesta ha sido fructífera tanto para los 12 proyectos seleccionados como para los constantes visitantes desde el miércoles a las instalaciones montadas en la plazoleta central de la Universidad de Antioquia, elegida esta vez como escenario para que protagonistas de base procedentes de ocho países de América Latina y del Caribe expongan sus experiencias solidarias.

 

Desde una barriada popular de la región metropolitana de Chile, hasta el agreste campo cubano, pasando por comunidades indígenas colombianas y ecuatorianas y experiencias de trabajo con mujeres por la igualdad de género, jóvenes en riesgo y proyecto de salud popular están pugnando por una mayor visibilidad de sus esfuerzos de superación.

 

En esta ocasión, los organizadores destacan la presencia de dos proyectos caribeños y, en particular, uno de habla inglesa.

 

Como ocurre cada año, de estos 12 elegidos de un total de casi 900 propuestas se premiarán cinco proyectos con un aporte de dinero a cargo de la Fundación W. K. Kellogg y apoyo de técnicos de la Cepal.

 

El proyecto que obtiene el primer premio recibe de la Fundación 30.000 dólares, el segundo 20.000, el tercero 15.000, el cuarto 10.000 y el quinto 5.000 dólares, mientras que la Cepal les brinda apoyo técnico y respaldo institucional en sus realizaciones, evalúa la marcha de los mismos y actúa como apoyo para las gestiones con los gobiernos y otras entidades públicas.

 

Lo importante aquí no son precisamente los fondos, que ayudan, claro, sino el respaldo que se recibe y la credibilidad que da la evaluación positiva de parte de la agencia regional de la Organización de las Naciones Unidas, como señaló a IPS uno de los responsables del proyecto “Un techo para Chile”, que trabaja en una zona periférica de la región metropolitana de ese país.

 

“Buscamos un patrocinio (que dé cuenta) de nuestra seriedad, para combatir creencias erróneas de que quienes trabajan con los sectores más pobres se les permite hacer construcciones mediocres”, apuntó.

 

Eso es lo que buscan en general los seleccionados para esta peculiar competencia: hacerse visibles y, con ello, demostrar que las soluciones a los problemas, por más graves que sean, cuando parten desde los propios afectados, de la comunidad en que están insertos, son más sustentables y ricos, según coinciden todos ellos.

 

Los beneficiarios de los planes en curso, además, no temen a las crisis para confirmar la sustentabilidad de sus emprendimientos.

 

En el mismo sentido, aunque por su realidad también destaca el aporte del dinero, se manifiesta el investigador agrícola y profesor universitario cubano Nelson Valdez Rodríguez, delegado junto al productor rural Agustín Pimentel, del proyecto de “Contribución a la regulación ecológica de la pequeña propiedad rural”, del Valle de San Andrés, en la provincia de Pinar del Río.

 

“Llevamos adelante un grupo de medidas de carácter ecológico y productivo para rescatar los niveles de producción de los ecosistemas degradados, la diversidad biológica, la agrícola y forestal y mejorar la calidad de vida de los campesinos involucrados”, explicó Valdez Rodríguez a IPS.

 

La experiencia cubana de desarrollo comunitario, considerada también una innovación destacada en la feria, “ya lleva más de dos años y se ha replicado en otros lugares del país, también en el área agrícola, con muy buenas intervenciones del Estado como rector”.

 

“La hemos llevado adelante prácticamente con el dinero de nuestros bolsillos, de los investigadores y de los propios campesinos”, resalta el investigador a la hora de valorar el aporte económico, junto al respaldo de Cepal.

 

Sin embargo, es conteste en destacar que “esta iniciativa rompe con un esquema, dado el caso de Cuba, con un Estado vertical donde todo se hace sobre la orientación que viene a través del desarrollo preconcebido, planificado”.

 

“Están representado en el proyecto el cuerpo nacional de guardabosques, la Junta Central Coordinadora del Plan Montaña, una dependencia del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medioambiente, y los campesinos del lugar, que han creado un ambiente participativo donde todos ganan”, precisó.

 

La idea de la asistencia universitaria es que los campesinos vayan sumando, que caminen solos en el futuro con el proyecto.

 

Pimentel no ocultó que empezaron “muy mal”, con este proyecto, concebido originalmente para 10 familias y que hoy ya involucra a unas 2.400.

 

“La experiencia en un principio no se comprendía y costó llevarla adelante, pero ahora ya somos muy reconocidos, como lo indica el hecho de que estemos aquí con una autorización del Estado”, añadió ante la consulta de IPS.

 

Este y todos los proyectos en competencia ya ganaron al llegar a Medellín y no sólo para sí, como apuntan sus organizadores, sino para mostrar y mostrarse entre ellos cómo las comunidades de lugares muy distantes unas de otras muchas veces caminan en el mismo camino de la superación a través del esfuerzo solidario y creativo.(FIN/2008)

 

 

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

 

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