UNA MASACRE MÁS DE LOS NUEVOS. Por Benito Capone

El Bonsái 19 01 09: La televisión nos transmite las imágenes duras de una enésima barbarie. Cientos de civiles palestinos masacrados por unos bombardeos, por ataques calculados, computerizados por parte de los israelitas. Confeso que he pensado mucho antes de dar el vía a este articulo y a este titulo.
Con el “mucho” no quiero decir horas, días o meses. Quiero decir años pero siempre he retrasado el momento porque convencido que lo que estaba ocurriendo en Palestina podía encontrar una propia solución pacifica, lejos de la retórica de la política anexionista y del conflicto creado por las grandes potencias en el siglo pasado Se pueden invocar aquí todas las motivaciones que nuestra mente pueda acoger. El pietismo por el pasado relatados con cruda realidad por Arrigo Levi “Se questo é un uomo” (Si este es un hombre); el recuerdo de los campos de exterminios nazi con sus millones de muertos, en gran mayoría judíos; la perdida de un territorio “ancestralmente asignado” y políticamente impuesto siempre fueron las anclas que frenaba cualquiera intervención mía. Es cierto pero que ninguna podrá justificar este inútil, vengadora perdida de sangre humano.

Desde la penúltima guerra mundial no son los soldados los que más sufren las consecuencia de una guerra, los que van a morir en una confrontación militar. Más y más son las poblaciones, los ciudadanos los que soportan el martirio profundamente inmotivado de una guerra. Es suficiente esta motivación para no arrancar nunca en una guerra sea por el motivos que sea. Aún así de esta realidad se están bárbaramente aprovechando el gobierno israelí para imponer a un pueblo, a la convivencia mundial la ley del más fuerte, la ley del más y mejor armado.

¿Que cuentan mujeres, niños, hombres que tranquilamente hacen los quehaceres de todos los días para recibir un castigo tan fuerte? Contra un muerto israelí por los ataques de los hombres de Hamas, la venganza que llama venganza, ha generado más de 800 muertos y cinco miles de heridos palestinos. Tanta sangre por motivaciones de estrategia política que, como confirman fuentes internacionales, suponen que los israelitas estarían aprovechando de los últimos días del presidente más descalificado de los Estados Unidos, para dar un duros carpetazos a su enemigo de siempre y, contemporáneamente, mirando a la inminente elección interna donde la derecha tiene prevista su gran reentré. Un retorno a la política sin escrúpulos del ojo por ojo y diente por diente tanto cara a Binyamin Netanyahu y en contra de la política del dialogo preanunciada por Barak Obama. Pero lo que más preocupa las mentes de muchos, es la indiferencia, la poca preocupación de los gobernantes de este mundo frente a la catástrofe humana. ¿Tanto potente es la influencia israelí en el cuadro mundial para justificar esta ausencia de una interposición mundial? ¡Muy difícil de creer por cuanto fuerte pueda aparecer, y es, el apoyo tonta y constantemente total de los Estados Unidos y del influyente mundo de las finanzas armamentística!

No hablamos de la ONU, ulteriormente minada en su credibilidad por este ulterior e innecesario desafío israelita y de los Estados Unidos. Hay que hablar y subrayar las indiferencias de los gobernantes de este planeta que, a los lados de la ONU, han esperado cínicamente demasiado tiempo para encontrar una acción unitaria, económica o política, que castigase la masacre de los palestinos. Una culpable ausencia internacional que no se encubre, ahora, con la programada convocatoria internacional actual. Lo que es cierto es que nunca más, para muchos de nosotros observadores impotentes, el Estado de Israel podrá recurrir al “victimismo” por el genocidio hebreo para alcanzar comprensiones internacionales y juicios benévolos acerca de su ser. El Estado israelí ha hecho nada menos y nada más que lo que hicieron los nazis a los judíos. Más severo aún el juicio sobre sus comportamientos por el hecho de haber sufrido anteriormente, precisamente los judíos, similar martirio. Todo esto no debe aumentar el ya demasiado, difuso odio en contra de los hebreos, en el cual tiene muchas culpas y responsabilidades el Gobierno Israelí, porque una cosa es la condena unánime en contra del Estado Israelí y otra el antisemitismo. Aunque resulte difícil comprender.

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