¿Europa unida ante próxima Cumbre del G-20? Christoph Hasselbach

Poner de acuerdo a 27 no es fácil: Europa lo sabe bien. Esta vez se ha logrado, festejan en Bruselas. Pero, vista más de cerca, la postura comunitaria ante la Cumbre del G-20 en Londres no es tan unitaria como se dice.

El pasado viernes 20 de marzo, los 27 Estados miembros de la Unión Europea se reunían en Bruselas. Del encuentro resultó la promesa de invertir 100.000 millones de euros adicionales en el combate de la crisis financiera: 75.000 millones irán a parar al Fondo Monetario Internacional como contribución comunitaria y los 25.000 millones restantes fluirán a los países del este del continente en forma de créditos.

Pero además, si se cree al presidente francés, Nicolas Sarkozy, el evento en la capital belga logró lo inconcebible: arrancarle a los socios europeos el compromiso de percibir la Cumbre del G-20 en Londres como bloque unitario y no como una unión con divisiones. Quizás haya dado Europa con la postura común pero el demonio, dice un refrán germano, se esconde en los detalles.

Una línea general con puntos por definir

“Tenemos que actuar en todos los ámbitos”, opina J.M. Durão Barroso (dcha.).“Todos están de acuerdo sobre los paraísos fiscales y en la idea de redactar una lista negra. También hay concierto en cuanto a los hedgfonds, al sueldo de los directivos, al establecimiento de reglas claras para los balances de los bancos y a la necesidad de aplicar controles al sistema”, aseguraba Sarkozy. Sin embargo, aunque haya conformidad en el grosso, aún quedan muchos puntos controvertidos y los países miembros esperan que las conversaciones con los presentes en Londres viertan cierta claridad sobre ellas.

Por ejemplo, está el tema de los paraísos fiscales. El ministro de Finanzas alemán, Peer Steinbrück, levantó con su demanda de más colaboración en la lucha contra la evasión de impuestos tremendas iras no sólo en Suiza, sino también en Estados comunitarios como Luxemburgo y Austria. El resultado de este intercambio dialéctico a nivel interno es que ningún país europeo aparecerá mencionado en el citado compendio de países “no cooperativos”.

Y ese no es el único elemento de discordia. Un dilema sigue generando respuestas contradictorias, y ése es el que se pregunta qué es más importante a la hora de combatir la crisis financiera: ¿supervisar los mercados financieros o reactivar la demanda para asegurar puestos de trabajo?

Durão Barroso, parece tener la solución. Al menos en teoría: la práctica es siempre más problemática. “Mercados financieros, economía, empleos… nada de eso puede contemplarse por separado”, asegura el portugués, “no podemos contraponer las cuestiones económicas a las sociales o las sociales contra las financieras. Tenemos que actuar en todos los ámbitos”.

No todos estarán en Londres

Al primer ministro británico y anfitrión del G-20, Gordon Brown, le preocupa sobre todo que muchos países europeos no se enfrenten a la crisis con los medios más propicios. “Sé que los esfuerzos de algunos consisten en ocultar su inseguridad replegándose. Pero yo les digo, ‘si la historia nos ha enseñado algo es que el proteccionismo es la política del derrotismo, de la huida y del miedo y que, al final, no protege a nadie’”, dijo el premier en el Parlamento europeo y la sala respondió con aplausos.

Así que sobre proteccionismo tendrá que hablarse en Londres. Y también sobre dinero. Porque el modo de enfrentar la recesión estadounidense pasa por una premisa que la mayoría de los gobiernos europeos se resisten a cumplir: la de aprobar más programas de refuerzo de la coyuntura. Algunos Estados en el Viejo Continente se sienten con el agua al cuello.

“El problema es que hemos llegado a un punto en el que Europa ha hecho todo lo que ha podido”, declaró el jefe del Gobierno sueco, Fredik Reinfeldt, “pero muchas economías europeas tienen grandes déficit presupuestarios, lo que al mismo tiempo desencadena nuevos problemas porque los intereses y los impuestos se disparan”, añadió el mandatario.

Reinfeldt no estará el 2 de abril en la Cumbre del G-20, y esa es otra de las dificultades con las que se topa Europa. La UE no vuela a Londres completa. Los Estados que participan en el evento llevan la voz de los que no están, pero la duda que cabe plantearse es si los socios pequeños se sentirán realmente representados por sus hermanos mayores.

Editor: José Ospina Valencia para Deutche Welle

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