CAMBOYA: Los cómplices extranjeros del Jemer Rojo – Por Marwaan Macan-Markar

PHNOM PENH, 31 mar (IPS) – El juicio a las atrocidades del régimen del Jemer Rojo en Camboya, iniciado este lunes, podría revelar responsabilidades de gobernantes extranjeros, incluso estadounidenses y chinos, en el genocidio de los años 70.

Kaing Guek Eav, conocido como “Duch”, compareció este mismo lunes ante las Cámaras Extraordinarias de los Tribunales de Camboya (ECCC), un cuerpo integrado por jueces nacionales y extranjeros y patrocinado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El proceso comienza 30 años después de que el Jemer Rojo, organización extremista maoísta, fue expulsado en 1979 del poder en Camboya por fuerzas de Vietnam, país también comunista pero aliado con la hoy disuelta Unión Soviética con el que rivalizaba.

Pol Pot, el líder jemer, recibió apoyo o fue, al menos, tolerado por Estados Unidos y por China mientras intentó, entre 1975 y 1979, fundar una república socialista agraria. Con ese fin, evacuó ciudades, suprimió la moneda, impuso la obligatoriedad de la labor comunitaria agrícola, clausuró fábricas y escuelas y persiguió a intelectuales

Duch fue el jefe de carceleros de Tuol Sleng, una escuela de la Phnom Penh que se convirtió en la mayor cárcel y centro de torturas del Jemer Rojo.

Entre 12.380 y 14.000 hombres, mujeres y niños fueron entonces torturados y luego asesinados. Muchas de las víctimas eran acusadas de vínculos con Estados Unidos, el archienemigo del régimen. Solo 11 de los allí recluidos sobrevivieron.

En total, el Jemer Rojo fue responsable de la muerte de 1,7 millones de personas, casi la cuarta parte de la población del país en ese entonces.

El lingüista y filósofo estadounidense Noam Chomsky, acérrimo crítico de la política exterior de Washington, advirtió antes de la sesión inaugural de los procedimientos del ECCC que la brutalidad del Jemer Rojo no surgió de un vacío político. Entrevistado por The Phnom Penh Post, periódico en inglés que se publica en Camboya, Chomsky acusó a figuras políticas de su país, como Henry Kissinger, secretario de Estado (canciller) del gobierno de Richard Nixon (1969-1974), a quien responsabilizó por crear las condiciones que abrieron paso al Jemer Rojo.

El juicio “no debería limitarse a los camboyanos”, dijo Chomsky. “Un juicio internacional que no toma en cuenta a Kissinger o a otros autores de los bombardeos estadounidenses y el apoyo a los jemeres luego de que fueron expulsados del país es, simplemente, una farsa.”

Estados Unidos lanzó bombardeos con aviones B-52 sobre Camboya desde mediados de los años 60, para sofocar los bastiones de la insurgencia vietnamita del norte, y mantuvo esos operativos en secreto durante años.

Se estima que durante la presidencia de Nixon fueron arrojadas 500.000 bombas, que mataron a cerca de 600.000 camboyanos.

“Los registros dicen que Estados Unidos quería ‘usar cualquier cosa que volara contra cualquier cosa que se moviera’” en Camboya, lo que derivó en un bombardeo “mayor a todos los ocurridos en todos los escenarios de la Segunda Guerra Mundial”, lo cual “ayudó a crear el Jemer Rojo”, estimó Chomspki.

Pero estas víctimas no serán reivindicadas por el ECCC, dada la limitación de la jurisdicción territorial y temporal que pesa sobre ese tribunal.

De hecho, Estados Unidos participó en la restricción de sus procedimientos cuando se acordó en los años 90 la creación del cuerpo que atendería el genocidio en Camboya.

La posición oficial de Washington era entonces “apoyar los esfuerzos por llevar a la justicia a los miembros del Jemer Rojo por crímenes contra la humanidad cometidos en Camboya entre el 17 de abril de 1975 y el 7 de enero de 1979”.

Mientras, China tiene de qué preocuparse, dado el apoyo financiero, material y diplomático que brindó al Jemer Rojo en ese periodo.

El gigante asiático quiso colocar a Camboya en su órbita para contrarrestar la creciente influencia de su adversario comunista, la Unión Soviética, y a su aliado Vietnam, y con ese fin llegó a entregarle al Jemer Rojo 1.000 millones de dólares, una enorme suma en esa época.

El actual gobierno camboyano, encabezado por el primer ministro Hun Sen, muestra un creciente nerviosismo ante la posible revelación de más información sobre el apoyo de China, que hoy es el principal inversor en Camboya, con casi 1.500 millones de dólares colocados sólo en 2007.

“Al gobierno le gustaría dejar el nombre de China fuera del juicio. No quiere alterar la buen relación entre los dos países. Lo que ocurrió entonces fue la política de la Guerra Fría. Pero hemos avanzado”, dijo a IPS un alto funcionario camboyano a condición de mantenerse en el anonimato.

El propio Hun Sen espera beneficiarse de una decisión inicial del ECCC de juzgar a Duch y a otros cuatro líderes sobrevivientes del Jemer Rojo. Ese límite garantizará que él y otros jerarcas de su gobierno que fueron comandantes u oficiales del régimen del Jemer Rojo no tengan que rendir cuentas sobre el papel que jugaron en el genocidio.

“Muchas más personas deberían enfrentarse con el tribunal para que realmente se haga justicia a los millones de víctimas de estos crímenes horribles”, dijo Brittis Edman, investigadora de Camboya que trabaja para la organización Amnistía Internacional.

“Las Cámaras Extraordinarias deben expandir con urgencia su estrategia para investigar y juzgar más casos antes de que sea demasiado tarde”, agregó

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

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