POBREZA-PERÚ: De la euforia oficial a la crítica activista Por Milagros Salazar

LIMA, 19 oct (IPS) – Perú está a un punto porcentual de cumplir la meta de reducción de la pobreza extrema, planteada en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), según el Sistema de las Naciones Unidas.

Sin embargo, para el sociólogo Héctor Béjar, es contradictorio celebrar esa cifra cuando la tercera parte de la población de este país pasa hambre y las zonas rurales siguen siendo las más postergadas.

En 1991, Perú registraba 23 por ciento de su población indigente, y en 2008 vivían en esa situación 12,6 por ciento de sus habitantes, que coloca a este país lmuy cerca de cumplir la primera meta de los ocho ODM: abatir a la mitad la proporción de pobreza extrema entre 1990 y 2015.

Los ODM fueron adoptados por la comunidad internacional en 2000, como una plataforma para abatir drásticamente la desigualdad y la pobreza, y promover la salud, la educación, la equidad de género, el desarrollo sustentable y un sistema de comercio más justo.

El coordinador residente de las Naciones Unidas en Perú, Jorge Chediek, destacó que en los últimos cuatro años este país redujo la pobreza total a 36,2 por ciento, lo que implica que 3,5 millones de personas dejaron de ser pobres, en “una rebaja enormemente acelerada”.

“Estos números tienen el aval de las Naciones Unidas, del sector público y las entidades de la sociedad civil peruana. Quiero confirmar el compromiso de las Naciones Unidas y el apoyo al gobierno peruano para lograr las metas del milenio”, indicó Chediek tras asegurar que el informe fue elaborado por 120 técnicos del sistema del foro mundial, 11 ministerios y otras instancias del Estado.

El informe fue presentado el sábado en el Palacio de Gobierno con un discurso entusiasta del presidente Alan García. Perú “está ganando la batalla contra la pobreza”, dijo el mandatario.

Pero Béjar, coordinador en Perú del Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza (GCAP, en sus siglas en inglés), dijo a IPS que el gobierno “va a cumplir los ODM al 2015, pero sólo estadísticamente, porque estas metas establecidas por los países fueron conservadoras desde un inicio y no miden la calidad de los avances”.

El activista criticó además que no se haya convocado a las organizaciones sociales para validar los resultados del informe oficial de Perú.

El GCAP elaboró un informe paralelo sobre el cumplimiento de los ODM a partir de cifras oficiales y, si bien reconoce que Perú llegará a reducir a la mitad el porcentaje de indigentes como establece el primer objetivo, advierte también que en la población en general hay más hambrientos que dos años atrás y que en las zonas rurales este escenario se compara incluso al de 2004.

De acuerdo al documento, elaborado por el economista Raúl Mauro, esto se debe a que las familias pobres pueden comprar ahora menos alimentos por la inflación internacional de los productos básicos, principalmente en las zonas más alejadas de la capital.

“Las políticas alimentarias se han limitado a actuar únicamente en Lima, en perjuicio de la alimentación de las familias más pobres del resto del Perú. La falta de equidad en épocas de crisis privilegia al centralismo limeño”, señala el informe al que tuvo acceso IPS.

“La brecha entre la tasa de déficit alimentario rural y urbana se ha mantenido constante; el Estado no ha trabajado para cerrar estas brechas de consumo. Es necesario diseñar políticas que promuevan la equidad en el consumo alimentario. El Estado debe ser garante de la seguridad alimentaria de todo el país y no sólo de la capital”, agrega el reporte no gubernamental.

Sin embargo, para Chediek, la meta de desnutrición global registra 81 por ciento de cumplimiento. La proporción de niños y niñas con peso por debajo del normal pasó de 10,8 por ciento en 1991 a 5,9 por ciento entre 2007 y 2008, acercándose a la meta de 5,4 por ciento, informó.

Para el GCAP la desnutrición global, que se identifica por el bajo peso para la edad, es poco relevante para la política pública pues su magnitud es cinco veces menos importante que el problema de la desnutrición crónica, que se mide por la relación entre la talla y la edad.

La desnutrición crónica –que se instala lentamente en los niños que no logran ingerir los nutrientes necesarios para crecer en forma adecuada y provoca retraso en el desarrollo físico y mental– registra retrocesos significativos. El reporte de Naciones Unidas señala una reducción de 36,5 por ciento, en 1992, a 21,9 por ciento en 2008, con base en estadísticas oficiales.

Pero esos datos son cuestionados por la metodología en la medición. “Las mediciones realizadas se han hecho cada vez con una menor calidad. Eso se debe a tres razones: error en el diseño muestral, o en la recolección de datos, o a que la población de niños con talla normal y talla baja es más heterogénea”, señala el informe de la organización no gubernamental.

Al mirar las estadísticas en el plano departamental, los problemas de medición persisten de manera alarmante, insistió Béjar. “En 2000 sólo teníamos cuatro departamentos con una medición de mala calidad, y desde 2007, ocho departamentos se encuentran en esta situación, es decir la tercera parte del territorio nacional”.

Dejando de lado los problemas de la medición, el registro de desnutrición crónica en los niños de las zonas rurales triplica el de áreas urbanas, argumentó el sociólogo.

“Los avances en la nutrición de los niños se han dado entre las familias que pertenecen a los quintiles (de ingresos) más altos, en tanto que entre las familias de los quintiles más pobres la incidencia permanece sin cambio significativo. Este es un problema urgente que el Estado debe tomar en cuenta”, enfatiza el documento del GCAP.

Para Béjar, los ODM son un “sistema mínimo de medición que sólo sirve para comparar internacionalmente cómo avanzan los países”.

Sin embargo, “reducir la pobreza es mucho más complejo. Hay una serie de dimensiones de la pobreza que no se están midiendo, y que tienen que ver con la violencia, la anomia, el tráfico de personas, etcétera”, señaló Béjar.

Otro de los aspectos que preocupan al GCAP son los avances en el Objetivo 6: frenar la expansión del sida y de otras enfermedades crónicas. Perú reporta aproximadamente 25 por ciento de todos los casos registrados de tuberculosis en la región de las Américas, y ésta sigue siendo la dolencia que provoca mayor número de muertes.

También hay difícil acceso al agua en zonas rurales, lo que se vincula al Objetivo 7, que establece la necesidad de garantizar la sostenibilidad ambiental.

“Mientras la cobertura de servicios de agua se amplió en las áreas urbanas de la costa llegando a 87 por ciento de los hogares, retrocedió en el ámbito rural de 39 a 35 por ciento, en la sierra de 58 a 55 por ciento y en la selva de 48,5 a 46 por ciento. Se puede ver que el gobierno peruano optó por Lima y abandonó las provincias”, señala el resumen ejecutivo del informe.

“Es importante que el Estado considere que los impactos del cambio climático agudizan el difícil acceso al agua por la disminución de las fuentes de este recurso y la contaminación”, aseguró Béjar.

En el ámbito educativo, las Naciones Unidas destacan que 97,6 por ciento de la población está alfabetizada y que en 1994 concluían la escuela primaria 56 por ciento de alumnos, mientras en 2008 esa proporción trepó a 77 por ciento.

En cuanto a la meta de alcanzar la equidad de género, el informe del foro mundial indica que la presencia femenina en la vida política creció de 7,5 por ciento en 1990 a 30 por ciento en la actualidad.

La mortalidad infantil se redujo en dos tercios en los últimos cinco años. Sin embargo, según Chediek, para abatir la mortalidad materna aún se requieren mayores esfuerzos.

El desafío de Perú es apuntar a la calidad de los servicios y establecer políticas sociales más complejas, que no sean vistas como gastos, sino como inversión para el desarrollo, advirtió Chediek.

“Los ODM fueron aprobados en 2000 cuando las Naciones Unidas ya habían perdido el ímpetu reformador que tuvieron en 1948 –con la Declaración Universal de los Derechos Humanos–, y se encontraban en plena onda neoliberal”, opinó Béjar.

“Si en 2015, año en que deben cumplirse estos objetivos, las Naciones Unidas aún existen, estas metas tendrán que ser replanteadas para hacer una medición mucho más cercana a la realidad”, apuntó

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

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