ECUADOR-EEUU: De ida, de vuelta, de ida… Por Benedict Moran

NUEVA YORK, oct (IPS) – El presidente de Ecuador, Rafael Correa, tiene un doctorado en Economía. Pero no hay estudios que alcancen para frenar la crisis financiera mundial, que tiene graves consecuencias en su país.

Los capitales nacionales huyen. El gobierno suspendió ya dos veces el pago de los intereses de sus bonos, lo cual dejó a Ecuador fuera de los mercados de capital.

Las reservas en divisas extranjeras continúan cayendo, a medida que el Estado trata de estimular una economía paralizada, afectada también por el descenso de los precios del petróleo y de las remesas enviadas por emigrantes a sus familias.

Pero este presidente socialista, que ha proclamado “la supremacía del trabajo sobre el capital”, tiene un programa nada ortodoxo en su arsenal.

En agosto de 2008, cuando la crisis golpeaba a las puertas de Ecuador, el gobierno ya había comenzado a implementar el programa “Bienvenidos a casa”, que tiene el propósito de alentar el retorno de los emigrados para estimular la economía nacional.

“La idea es recuperar ese capital humano, porque aun los que no estudiaron aquí formalmente aprendieron a hacer las cosas de un modo diferente”, dijo Pablo Calle, portavoz en Nueva York de la gubernamental Secretaría Nacional del Migrante (Senami).

Este organismo, dependiente del Poder Ejecutivo, ofrece exenciones de impuestos para la importación de mobiliario, equipamiento profesional y vehículos, así como dinero sin contraprestación a los emigrantes que regresen para establecer negocios en el país latinoamericano.

El año próximo, el programa creará un sistema bancario público que ayudará a los retornados a obtener créditos de distinto tipo.

“Queremos conectar a esta gente con las oportunidades existentes en nuestro país, para que puedan aplicar allá lo que aprendieron aquí”, dijo Calle, quien recibió a IPS en su oficina en el área de Corona, en el barrio neoyorquino de Queens, donde viven la gran mayoría de los inmigrantes ecuatorianos radicados en esta ciudad estadounidense.

“Si no se les da incentivos para que se establezcan en Ecuador permanentemente, lo que sucederá es que se quedarán un par de meses para regresar enseguida”, agregó el funcionario.

Eso es lo que piensa David Villavicencio, de 57 años y natural de la occidental ciudad portuaria de Guayaquil, quien perdió el año pasado su trabajo como peluquero en el barrio neoyorquino de West Village. Villavicencio decidió hace poco aceptar la oferta de la Senami.

“Solía ganar entre 1.000 y 1.500 dólares semanales”, dijo, mientras controlaba a cuatro obreros que cargaban sus cajas de ropa y un aparato de televisión de alta definición en un contenedor. “Ahora no gano ni cien. Estoy muy mal en Estados Unidos, tan mal que me estoy comiendo lo poco que tengo”.

“Si el presidente Correa me dice ‘vuelve’, ¿por qué habría de desaprovechar la oportunidad?”, se preguntó.

Villavicencio llegó a Queens a los 13 años de edad y tiene doble ciudadanía. Planea regresar a Estados Unidos con frecuencia.

“Ahorraré unos pocos dólares. Podré abrir mi propio negocio allí”, agregó, señalando con orgullo su enorme camioneta Honda a punto de ingresar en el contenedor. “Tendré una vida tranquila, cerca del océano. No más frío, no más invierno.”

Pero Villavicencio será uno en un puñado de retornados a Ecuador desde Estados Unidos. Apenas 384 familias regresaron al país latinoamericano entre enero y agosto últimos. Y no se sabe cuántos, efectivamente, han pedido ayuda a la Senami.

Según el informe emitido el año pasado por el gubernamental Buró de Censos estadounidense, aproximadamente 582.700 inmigrantes ecuatorianos, tanto con permiso de residencia como indocumentados, vivían entonces en este país.

La Senami estimó que regresaron a Ecuador, en total, 8.600 familias procedentes desde todas partes del mundo.

Las estadísticas demuestran que aún no se constató una corriente de retorno de latinoamericanos residentes en Estados Unidos a sus países de origen, a pesar de la crisis económica y al descenso de la inmigración al país norteamericano, dijo Aaron Terrazaz, analista político del independiente Instituto de Política Migratoria, con sede en Washington.

“La economía ecuatoriana se ha contraído por tercer trimestre consecutivo. Las perspectivas no son buenas, especialmente las de crecimiento del sector privado. Todo eso sugiere que la gente no tiene motivos para regresar”, evaluó Terrazaz.

Un informe de la británica Universidad de Oxford sobre el eventual retorno de ecuatorianos coincide con el cálculo de Terrazaz. “Las oportunidades potenciales inherentes a permanecer en el exterior exceden la percepción de beneficios del regreso”, señala el estudio.

De hecho, el Banco Mundial pronosticó que 10 millones de habitantes de América Latina habrán caído en la pobreza al cabo de este año como consecuencia de la recesión, que revierte los avances de la última década.

Luis Apuango, de 42 años, es uno de los ecuatorianos que se quedarán en Estados Unidos.

“Hay muchos problemas en Ecuador. Regresar es difícil”, dijo Apuango, mientras descansa de la tarea de cargar enormes bandejas de pollo frito rumbo al restaurante ecuatoriano-italiano de su hermano, en Queens. “Mi familia y mi casa están aquí, y la calidad de vida es mejor.”

A pesar de eso, Villavicencio se muestra entusiasmado mientras ve cómo sus bienes se embarcan rumbo a su país natal. Si las cosas no marchan bien, “siempre puedo regresar”, concluyó

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

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