CINE-CHILE: Imágenes de un tiempo de Unidad Popular Por Daniela Estrada

SANTIAGO, nov (IPS) – Documentales filmados durante el gobierno del socialista Salvador Allende, que permanecieron ocultos tras el sangriento golpe de Estado que lo derrocó en 1973, son ahora rescatados por la Cineteca de la estatal Universidad de Chile.
“Hay un temor terrible a hablar del cine político en Chile. Y en el periodo de la Unidad Popular el cine se tornó eminentemente político”, comentó a IPS Luis Horta, cineasta especializado en restauración y subdirector de la Cineteca, el primer archivo fílmico surgido en el país.

La Unidad Popular fue la coalición de partidos y movimientos de izquierda que encabezó Allende hasta su expulsión del gobierno al tercer año de mandato el 11 de septiembre de 1973 por el general Augusto Pinochet (1915-2006), que derivó en 17 años de dictadura.

La Cineteca de la Universidad de Chile se había creado en 1959 para resguardar la producción que emanaba con fuerza desde las aulas de esa casa de estudios. Pero tras el golpe de Estado fueron expulsados sus directivos y profesores, algunos de los cuales debieron partir al exilio.

En 1976, el archivo cerró sus puertas y los filmes fueron escondidos sin mayor protección. Sólo en 2005 se decidió reactivar la Cineteca con el mismo director de hace tres décadas, el cineasta Pedro Chaskel. Hoy sus bóvedas almacenan unas 2.000 cintas. La institución lanzó el 18 de octubre el proyecto de investigación “Cine Chileno en la Unidad Popular 1970-1973”, dirigido por Horta y Raúl Camargo, académico y programador de diversos festivales de cine. Además de la recuperación de filmes, la iniciativa considera la difusión y el análisis discursivos de los trabajos.

“Hay una especie de estigmatización de las películas realizadas en este periodo y una especie de prejuicio, pero nadie ha visto muchas de esas películas. Hay gran cantidad de filmes que se han perdido y otros que simplemente nadie ha buscado”, comentó Horta.

A su juicio, “los que más han juzgado al cine político han sido precisamente los que quieren evadir ciertos temas que éste tocaba, como las injusticias sociales, las desigualdades, muchos temas que hoy siguen muy vigentes”.

Entre los cineastas más reconocidos de la época figuran Raúl Ruiz, Helvio Soto, Aldo Francia, Patricio Guzmán, Miguel Littin y el propio Chaskel. Otros quedaron en el olvido, como Luis Cornejo, dice Horta.

Durante el gobierno de la Unidad Popular, la producción fílmica, tanto profesional como doméstica, fue extremadamente prolífica, como en ninguna otra época de la historia del cine chileno, asegura el subdirector de la Cineteca. Pese a ello, aún no se ha elaborado una filmografía del periodo.

Horta y Camargo han revisado, por ejemplo, filmaciones inéditas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), que abrazó la vía armada, y de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

La Cineteca conserva, además, la única copia del documental “Amuhuelai mi” que pudo ser salvada tras el golpe de Estado. El filme, de 10 minutos, fue dirigido en 1972 por Marilú Mallet y aborda la problemática emigración del pueblo indígena mapuche hacia las ciudades.

La Universidad también posee registros de “Venceremos”, una cinta de 15 minutos producida en 1970 por Héctor Ríos junto a Chaskel. Este trabajo fue premiado en el Festival de Leipzig de 1971.

En “Crónicas del Salitre”, que data de 1971, y en “No nos trancarán el paso”, de 1972, participó el camarógrafo Jorge Müller, detenido en 1974 por agentes de la dictadura junto a su pareja Carmen Bueno. Ambos se encuentran desaparecidos hasta hoy.

“Pintando con el pueblo”, también de 1972, y dirigido por Leonardo Céspedes, retrata la realización de un mural de manera colectiva por destacados artistas y gente común frente al Palacio de La Moneda, la sede del gobierno ubicada en el centro de Santiago y que fuera bombardeada por los golpistas liderados por Pinochet.

Estas películas y otras obras fueron exhibidas al público en octubre para “volver a ponerlas en valor”, según Horta, quien llama a todas las personas que hayan escondido películas de la época a compartirlas para su resguardo, estudio y difusión.

No es necesario donarlas a la Cineteca, aclara, aunque existe la posibilidad de guardarlas en sus bodegas aclimatadas para asegurar una buena conservación.

“Hoy día hay una mirada del cine como espectáculo, como una actividad comercial. Cuando una película chilena se estrena, lo que más se espera es que durante las primeras semanas se llenen las salas”, cuestionó Horta.

“Pero en esa época el objetivo del cine era otro. Tenía que ver con una construcción de país, con la construcción de una sociedad mucho más equitativa. Eso hay que rescatarlo”, apuntó.

A su juicio, un dato revelador es que durante la Unidad Popular muchos cineastas filmaron en 16 milímetros, en vez de 35 milímetros, considerado un estándar profesional, para poder proyectar las cintas más fácilmente en las barriadas populares.

“Es pertinente revisar qué es lo que fuimos para construirnos de manera más sólida en torno a lo que queremos ser más adelante”, reflexiona Horta, quien propugna mayor audacia en materia educacional. Hay que atreverse a mostrar esas obras históricas en los colegios y liceos (escuelas primarias y secundarias) del país, dice.

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2009)” ©El Bonsai

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