CUBA-UNIÓN EUROPEA: Obstáculos en el camino Por Patricia Grogg

LA HABANA, 4 nov (IPS) – Cuba insiste en que la llamada posición común sostenida por más de una década por la Unión Europea (UE) para inducir cambios políticos en este país caribeño constituye el principal obstáculo para una normalización plena de las relaciones, aunque la cooperación goza de buena salud.

El tema estuvo presente en las conversaciones que mantuvo con autoridades cubanas el comisario para el Desarrollo y la Ayuda Humanitaria de la UE, el belga Karel de Gucht, quien finalizó este miércoles una visita iniciada el sábado con una jornada de descanso en el balneario de Varadero y que incluyó entrevistas con el presidente Raúl Castro y varios ministros.

La posición común fue adoptada en 1996, con el propósito de “fomentar el proceso de transición hacia el pluralismo democrático y el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales en Cuba, así como el aumento y la mejora duraderos del nivel de vida del pueblo cubano”.

Según fuentes diplomáticas europeas, esa iniciativa, impulsada a propuesta del entonces jefe del gobierno español, el centroderechista José María Aznar (1996-2004), se ha convertido al cabo del tiempo en algo más bien simbólico, aunque aún hay países de la UE renuentes a eliminarla tal como exige La Habana.

En sus conversaciones privadas con De Gucht, el lunes, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, consideró “constructivo” el papel desempeñado por la Comisión Europea en el proceso de normalización de las relaciones entre la UE y Cuba, iniciado en 2008 y que abrió las puertas al reinicio de la colaboración.

Pero Rodríguez también recordó que “la injerencista y unilateral posición común de la Unión Europea (……) constituye el principal obstáculo para la normalización plena de éstas”, indicó una nota informativa sobre esa plática publicada en la página web de la cancillería cubana.

En su momento, esa iniciativa impidió la suscripción de un acuerdo marco de cooperación entre la UE y Cuba, que ha renovado su interés en el establecimiento de un futuro contrato de esa naturaleza favorable al desarrollo de las relaciones entre La Habana y Bruselas, pero “sin condicionamientos” de ningún tipo.

Algunos de los 27 miembros del bloque europeo coinciden en que la posición común no permite avanzar en el diálogo y consideran que habría que cambiar de estrategia en la política hacia Cuba, en un contexto internacional en que el gobierno estadounidense de Barack Obama ha dado señales de distensión y acercamiento en su relación con La Habana.

“El comisario (De Gucht) hizo saber a las autoridades cubanas que se puede hablar de la posición común, pero que ellas también tienen que ceder”, confió a IPS una fuente diplomática. El punto complicado para cualquier negociación radica en el tema de los derechos humanos.

Mientras La Habana no admite críticas ni señalamientos unilaterales en ese sentido, la UE pide “gestos” que la ayuden a convencer a los miembros más renuentes a abandonar la línea “dura” y dar paso a la flexibilidad. El gobierno cubano tampoco ve con buenos ojos el apoyo y reconocimiento de la disidencia interna.

En 2003, la UE reaccionó al arresto y fuertes condenas aplicadas a 75 opositores bajo cargo de conspirar con Washington con fines subversivos mediante la aplicación de un paquete de medidas diplomáticas que incluyeron la invitación masiva de disidentes a celebraciones oficiales de naciones del bloque acreditadas en la urbe habanera.

El caso marcó un profundo distanciamiento que se prolongó hasta que en junio de 2008, la UE decidió dejar sin efecto esas iniciativas, que según La Habana estuvieron inspiradas en la política especialmente hostil de la pasada administración estadounidense de George W. Bush (2001-2009).

En octubre de ese año, Cuba y la UE relanzaron durante una reunión en París el diálogo político y, con pocos días de diferencia, acordaron en La Habana restablecer la cooperación para el desarrollo que permanecía congelada desde 2003. El convenio respectivo fue firmado por Louis Michel, antecesor de De Gucht en el cargo.

En mayo, el propio Michel, en un nuevo viaje a La Habana, confirmó fondos por 42 millones de euros (62 millones de dólares) para la isla caribeña. Parte de esa ayuda financiera respalda proyectos agrícolas, canalizados a través del sistema de la Organización de las Naciones Unidas en Cuba.

Un acuerdo en tal sentido, vigente hasta el 30 de septiembre de 2011, dedica 11,7 millones de euros (17,2 millones de dólares) a proyectos dirigidos a ampliar las capacidades locales de producción de alimentos, así como a mejorar la gestión agrícola y la disponibilidad de productos de la tierra en alrededor de 27 municipios del país.

El comisario De Gucht viajó la noche del martes a la occidental provincia de Pinar del Río, donde se encuentran algunos de los municipios beneficiados con proyectos de colaboración que buscan fortalecer la seguridad alimentaria del país.

Su agenda incluyó además entrevistas con el vicepresidente del Consejo de Ministros, Ricardo Cabrisas, y el ministro de Comercio Exterior e Inversiones Extranjeras, Rodrigo Malmierca, visitas a centros científicos y de salud, así como un recorrido por el Centro Histórico de la Habana Vieja.

Asimismo, en la tarde del lunes dejó instalado el pabellón de la UE en la feria internacional de La Habana en la cual están representadas, entre otras, más de 400 firmas de Europa. En esta ocasión, De Gucht recordó que el bloque comunitario es el primer inversionista y uno de los principales socios comerciales de la isla caribeña.

También aseguró, que a pesar de la difícil situación económica actual, la UE se esfuerza en mantener los vínculos comerciales con la isla. “Tenemos que trabajar juntos para superarla. Para enfrentar estos y otros riesgos, nuestras agendas tienen que ser complementarias”, subrayó.

Horas antes, al inaugurar la bolsa comercial, el titular de comercio exterior había informado que al cierre del tercer trimestre del año en curso el intercambio comercial de bienes disminuyó en un 36 por ciento respecto a igual período de 2008, “siendo las importaciones casi el 80 por ciento del total”.

Malmierca también admitió que la economía cubana pasa por dificultades para acceder al financiamiento externo y que “la complejidad de la situación” obligó al país a adoptar diversas medidas restrictivas, “incluido el retraso en el pago a suministradores”, aunque, a la vez, aseguró que “éstas (medidas) tienen carácter coyuntural”.

El comisario europeo fue precedido en su viaje a Cuba por el canciller español Miguel Ángel Moratinos, quien en su visita del 18 y 19 de octubre, fue recibido por el presidente de Cuba, Raúl Castro, recibió seguridades de que el país cumplirá sus compromisos externos de pagos y logró la liberación de un opositor del grupo de 75 encarcelados en 2003.

Ni Moratinos ni De Gucht incluyeron en sus agendas contactos con sectores de la oposición, a quienes el gobierno cubano solo reconoce como “peones a sueldo” de la política hostil de Estados Unidos.

España se prepara para ejercer la presidencia rotativa de la UE en el primer semestre del año próximo y tiene la intención de trabajar por la eliminación de la posición común, una tarea que según medios europeos se podría complicar si de parte de La Habana no hay señales de apertura

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2008)” ©El Bonsai

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