ENERGÍA-CANADÁ: Ontario apuesta fuerte a la renovación Por Peter Gorrie

TORONTO, nov (IPS) – El paquete de incentivos creado por el gobierno de la provincia canadiense de Ontario para garantizar precios altos a quienes provean electricidad de fuentes limpias busca atraer a grandes inversores internacionales a una de las regiones más pobladas de este país.

Con el sistema de tarifas de alimentación, similar al empleado en Europa para estimular la inversión en fuentes de energía renovables, esta sudoriental provincia aparece como un mercado brillante en un momento en que la recesión y la menguante demanda de electricidad debilitaron las posibilidades en el resto del continente.

Se trata de un sistema en el que el Estado se compromete a comprar la energía generada a precios superiores a los del mercado por un período suficientemente largo para compensar las inversiones privadas en las nuevas fuentes y asegurar ganancias.

“Quiero que los otros gobernadores digan ‘por qué no pensamos en eso y por qué no lo implementamos antes'”, declaró el primer ministro de Ontario, Dalton McGuinty, cuando anunció el programa de incentivos en septiembre.

El gobierno liberal de McGuinty explica que promueve la energía verde para combatir el cambio climático. Además, necesita fuentes adicionales para cumplir con su promesa de cerrar para fines de 2014 las últimas cuatro plantas de generación eléctrica a carbón de Ontario, principales responsables de las emisiones de dióxido de carbono y de la contaminación del aire.

La búsqueda de alternativas limpias se hizo más urgente en la primavera boreal pasada cuando el aumento de precios obligó a suspender los planes de ampliar la generación de electricidad con energía nuclear.

“Estamos ilusionados de que el gobierno siga adelante con su promesa de convertir a Ontario en líder mundial en energías renovables”, señaló una coalición de organizaciones ambientales locales e internacionales poco después del anuncio de McGuinty.

“Ontario emerge rápidamente como un líder mundial con políticas que compiten con las superpotencias en materia de energías renovables de Europa y otras partes”, señaló el legislador alemán Hermann Scheer, uno de los responsables del auge de alternativas verdes a partir de incentivos.

Más importante que las consideraciones ambientales son las económicas. El gobierno local trata de conseguir inversiones en fuentes renovables, en especial para el desarrollo de la alternativa eólica, a fin de reemplazar los puestos de trabajo que pierde la industria automotriz, hasta hace poco el sustento de la economía provincial.

El paquete insumirá mucho dinero. La estatal Autoridad de Electricidad de Ontario pagará precios por encima del valor de mercado, sostenidos durante 20 años, además de contemplar proyectos de energía solar, sin límite de producción, salvo por la capacidad de transmisión de la red de tendido eléctrico de la provincia.

La iniciativa incluye 2.100 millones de dólares para mejorar el vetusto sistema de transmisión y contiene una norma interna para fomentar que los inversores compren servicios y equipos, a fin de atraer fabricantes de turbinas y otras industrias.

Ontario tiene una capacidad de energía eólica instalada de unos 1.100 megavatios y casi 500 más en desarrollo. Es una de las más altas en Canadá, pero baja comparada con líderes mundiales como Alemania, China, España y Estados Unidos, que juntos concentran tres cuartos de la producción mundial de 121.000 megavatios.

También es una ínfima proporción en relación con los 34.000 megavatios generados a partir de la energía nuclear, hidroeléctrica y a base de carbón.

La alternativa eólica dominará la nueva producción subsidiada. Los generadores con turbinas en tierra firme recibirán 13,5 dólares por cada kilovatio-hora que transmitan a la red eléctrica. Los que se ubiquen en uno de los cuatro Grandes Lagos limítrofes de Ontario recibirán 19 centavos.

Las tarifas residenciales se ubican entre 5,6 o 6,5 centavos, según el consumo. El precio promedio al por mayor asciende a unos tres centavos.

El programa reemplaza dos esquemas fallidos. El primero pagaba una suerte de incentivo a los proyectos que generaran menos de 10 megavatios. Las instalaciones solares recibían 42 centavos por kilovatio-hora y las otras fuentes renovables, 11,2 dólares.

El segundo era para grandes proveedores, que debían ofertar un suministro limitado, un proceso que no sólo era caro e inseguro, sino que mantenía los precios por debajo de 10 centavos.

“Ontario quiere el negocio de energías verdes”, declaró el ministro del sector, George Smitherman, al anunciar el paquete de incentivos.

Las nuevas normas “permitirán garantizar a la industria y a las municipalidades la creación de nuevos empleos, que la inversión ya esté comprometida y que la energía renovable crezca en toda la provincia”.

La estrategia parece dar resultados.

“Hubo gran interés entre los inversionistas y muchos interesados que antes no estaban en el mercado”, señaló Tim Stephure, analista de investigación de mercado de la Consultora de Energía Eólica de América del Norte, con sede en la ciudad de Cambridge, en el nororiental estado estadounidense de Massachusetts.

La tarifa es “muy competitiva, en especial comparada con otros mercados de América del Norte”, señaló. “Es muy atractiva”, añadió.

“Ontario concitó gran interés de la industria, no sólo en Canadá, sino también en el exterior”, señaló Robert Hornung, presidente de la Asociación de Energía Eólica de Canadá, con sede en Ottawa.

“Hay una competencia tremenda para garantizar puestos de trabajo e inversiones y Ontario envió un mensaje claro: ‘queremos competir’”, añadió.

La lluvia de solicitudes para invertir en aguas abiertas, donde la capacidad estimada es de 35.000 megavatios, obligó al gobierno a interrumpir el llamado, al menos hasta la próxima primavera boreal.

Están llegando grandes inversionistas y algunos compran compañías más pequeñas. Por ejemplo, Corporation TransAlta, con sede en Calgary, adquirió hace poco Canadian Hydro Developers Inc., de la misma ciudad de la sudoccidental provincia de Alberta, que tiene previsto emprender un gran proyecto en el lago Erie.

Pero a la industria le siguen preocupando algunos asuntos.

A los pocos días de anunciar el nuevo plan, Smitherman ordenó que se reservaran 500 megavatios de capacidad de transmisión a los inversionistas que firmaran “acuerdos marco” con la provincia.

El gobierno no dio detalles, pero la medida apunta a recompensar a las compañías que accedan a construir fábricas y a crear puestos de trabajo en la provincia.

La primera en la lista parece ser la compañía surcoreana Samsung Group, que pretende vender turbinas desde Ontario al resto de América del Norte.

La creación de empleo es un objetivo digno, pero los inversionistas cuestionan las restricciones para acceder al tendido eléctrico y, lo más importante, se preguntan qué otros cambios están previstos, indicó Stephure, de la Consultora de Energía Eólica de América del Norte.

La orden de Smitherman “transmitió una señal que de alguna manera no augura nada bueno para el resto de la industria”, explicó. Ontario “fijó normas que deben regir para toda la industria, pero ya está haciendo salvedades. Normas estándares y de seguridad son importantes”, añadió.

Para apaciguar las críticas, el gobierno provincial dispuso pautas para que los proyectos se construyan lejos de las casas y de las escuelas por el ruido y por las consecuencias de las turbinas para la salud, más estrictas que en Europa y en otras partes.

Pero ninguna de las medidas promueve el desarrollo del mayor recurso eólico de Ontario, las costas de las bahías de James y Hudson, bien al norte de la principal línea de transmisión. El plan no incluye la ampliación del tendido eléctrico hacia la tundra ventosa.

Además, los inversionistas tendrán que negociar con las poblaciones indígenas, que ahora tienen una gran influencia sobre lo que ocurre en la mitad norte de esta provincia.

Hornung es optimista pese a estos asuntos dudosos. “Todavía es el principio. Es un plan muy ambicioso. Apenas estamos en la etapa de lanzamiento”, señaló.

* Este artículo es parte de una serie producida por IPS (Inter Press Service) e IFEJ (siglas en inglés de Federación Internacional de Periodistas Ambientales) para la Alianza de Comunicadores para el Desarrollo Sostenible

© “Todos los Derechos Reservados, IPS Inter Press Service, (2009)”
©El Bonsái 2009

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